El CSIC, financiado por el Gobierno para poder pagar a sus empleados
La protesta por la falta de dinero se proyectó en una carta abierta.
El CSIC vuelve a respirar. Con tranquilidad no, porque las aguas en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas están turbias desde la aprobación de los últimos presupuestos, donde se recoge una rebaja del 25% en el dinero destinado a la ciencia. Investigación. Innovación. Desarrollo. Tres palabras que los científicos consideran que van a ser una quimera dentro de unos años. Ellos lo tienen claro. Si no se le da de comer a la ciencia, esta no crecerá; y cuando se vuelva a invertir en este apartado, será inútil porque se perderán dos, tres o cuatro años. Esta protesta se proyectó en una carta abierta que investigadores y ciudadanos en general firmaron y que remitieron a la Unión Europea para que intervenga.
La semana pasada una misiva interna de la secretaría económica del CSIC indicaba que «el Tesoro Público todavía no ha ingresado las transferencias corrientes y de capital del mes de mayo ni del mes de junio». En la carta también se aseveraba que para asegurar el pago de las nóminas de los cerca de 14.000 personas que dependen del CSIC se paralizaban los abonos a los proveedores. «Esto significa el pago de los contratos de servicio (mantenimientos, vigilancia, limpieza…) y las certificaciones de obra, además de todos los pagos de compra de equipamiento», señalaba la carta. Además, «se dejarán de atender los compromisos asumidos a través de convenios y otros instrumentos jurídicos». Una carta que supuso un nuevo terremoto entre los trabajadores de la organización, formada por cerca de 130 instituciones y que canaliza más del 20% de los proyectos de investigación del país.
La incertidumbre, unida a los recortes del Gobierno a los empleados públicos, publicó una ola de indignación entre los científicos. Ayer otra carta interna ha intentado calmar las aguas. El secretario general del CSIC, Alberto Sereno, remitió un comunicado a los directores y gerentes para contradecir lo dicho unos días antes y asegurar que ya habían recibido el dinero de la Tesorería Pública. Una de las medidas que la nueva dirección ha optado para contener los gastos es cerrar durante dos semanas en agosto para contener el gasto de luz y aire acondicionado.