Diario de León

Los forenses ven «improbable» extraer ADN de los huesos de ‘Las Quemadillas’

Los expertos ratifican que los restos son «inequívocamente» humanos y de niños.

El experto en odontología forense, Bernardo Perea, junto a dos miembros del equipo.

El experto en odontología forense, Bernardo Perea, junto a dos miembros del equipo.

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melchor sáiz-pardo | madrid
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Es muy probable que jamás se pueda probar científicamente que los cuerpos de los dos niños calcinados en la hoguera de Las Quemadillas son los de Ruth y José Bretón. Es más, ni siquiera se podrá determinar cómo hizo su padre para asesinar a sus hijos, salvo que confiese.

El equipo de antropólogos forenses de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), que ha elaborado el cuarto informe sobre los restos encontrados en la finca cordobesa, advirtieron de que ven «improbable» extraer muestras de ADN de los huesos y dientes hallados en la hoguera, ya que fueron sometidos a temperaturas superiores a 600 grados, lo que hace casi imposible recuperar muestras genéticas. Y, mucho menos, determinar la causa del fallecimiento, explicó el director de la Escuela de Medicina Legal y Forense de la UCM y experto en odontología forense, Bernardo Perea.

A pesar de todas esas dificultades, los expertos no tirarán definitivamente la toalla, pues los restos serán remitidos al Servicio de Biología del Instituto Nacional de Toxicología, en Las Rozas (Madrid), para, en cualquier caso, realizar la prueba de ADN a los huesos aún a sabiendas de que será, casi con toda probabilidad, un esfuerzo estéril. El forense, que ayer dio a conocer las conclusiones del informe encargado por el juez de instrucción número 4 de Córdoba, José Luis Rodríguez Lainz, explicó que su dictamen coincide prácticamente en la «totalidad» con la pericia que hizo el antropólogo Francisco Etxeberría, subdirector del Instituto Vasco de Criminología, quien el 17 de agosto determinó por primera vez que los huesos no eran de animales. Aunque están «muy deteriorados», son «inequívocamente humanos y ninguno con características de animal», y corresponden a dos menores, de seis o dos años, zanjó el especialista. Eso sí, Perea y los otros dos autores del informe —los también antropólogos forenses José Antonio Sánchez y Enrique Dorado— advirtieron que el daño que el intenso fuego causó a los «fragmentados» huesos hará imposible «determinar el sexo de los restos» ni descubrir «el mecanismo de la muerte». Es más, con lo poco que logró extraerse de las cenizas de la hoguera tampoco se podrá saber nunca si los niños fueron quemados vivos o muertos

Perea desveló que su equipo no tuvo problemas para determinar que los restos eran un humanos y no de pequeños animales, como aseguró la forense de la Policía Científica Josefina Lamas en su primer informe en noviembre. Es más, se van conociendo nuevos datos sobre posibles negligencias en la investigación. Sólo 16 días después de la desaparición de los niños, la Policía Científica elaboró un informe en el que aseguraba que entre los restos encontrados en la hoguera había trozos de tela que podían pertenecer a la ropa de un niño de entre dos y cuatro años. Ese informe, al que tuvo acceso Lamas antes de elaborar su erróneo dictamen, analizó un trozo de tela y un pedazo de botón.

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