Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Tras los fuegos que arrearon este año al Bierzo poniéndole luto a cada mirada y carbonizando la fe en nosotros mismos, ha quedado escrita en el terreno una lección y quizá una solución a la voracidad de ese fuego que cada año desuella el futuro de esta tierra pregonando la cercanía del desierto prometido... y merecido.

Me lo mostró Pradatope señalando los montes quemados que enfajan Ponferrada. Allí luce una heroicidad vegetal similar a la de esos cipreses que recientemente se mantuvieron incólumes en medio de un fuego gigantesco y devastador en tierras de Castellón.

En las sábanas de viñedo tendidas en esas laderas bercianas no había entrado el fuego que asoló su derredor convirtiéndolo todo en cenicero. Una viña no arde. Se ven intactas; y siguieron en su color, que también empieza a ser de fuego, pero por la otoñada. Las llamas no pueden entrar y correr por un viñedo, los pámpanos no arden a la primera, de modo que, al igual que el ciprés, se podría convertir en un eficaz cortafuegos. Estúdiese el caso. Ojalá veamos un día en estos montes largas fajas de viñedo verdeando.

Imaginemos... viñas del común, uvas del pueblo... o de arrendarse y ganar todos... o uvas de la fauna que las manducará aplaudiendo nuestro gesto con el rabo o con las alas... plusvalía para el monte, pedorreta al fuego... alfombras de viñedo intercalando avenidas verdes e incombustibles en medio de esos pinares obsesivos que arden como gasolina dando al fuego una velocidad pavorosa, pues corre como el raposo y ruge como mar desatado... que te lo cuenten los que vieron arder día y noche los pinares de Castrocontrigo hasta lamer sus huertas. Qué miedo.

Ante la idea de convertir en viñas los cortafuegos, el abuelo Severino ya habría echado cuentas: ¿cuántos miles de hectáreas sumarán en esta provincia y cuántas toneladas de uva podrían producir?... caramba, eso es mucho dinero... y si hay dinero, habrá trabajo y empleo, las arcas públicas ingresarán, no nos costará un duro y, además, se logrará acotar al fuego y al impotente político... ¿a qué esperamos?... en fin, también el abuelo soñaba llenar las carreteras de frutales en vez de chopos para que el pueblo tuviera fruta gratis.

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