EL ABANICO
Orden pero no demasiado
Qué importante es tener una buena cabeza y en definitiva, tener ideas claras. Eduardo Torres Dulce, Fiscal General del Estado, participó en los desayunos que organiza Europa Press y dio un recital de altos conocimientos y enorme sentido común. El es el jefe de 2.400 fiscales que trabajan junto a unos 4.000 jueces que como decía un revolucionario de 1789 tienen poder sobre la «vida y hacienda de los ciudadanos». Pero yo me quiero fijar en los mensajes sobre el orden que lanzó Torres Dulce.
Orden pero no demasiado. Contó una anécdota deliciosa. Un recién nombrado miembro del Tribunal Supremo de Estados Unidos acudió con su amiga Katherine Hepburn a visitar a un viejo profesor al que le debía mucho de su éxito. Torres Dulce es un gran cinéfilo como lo ha demostrado en sus colaboraciones escritas y en sus coloquios televisivos. El viejo profesor de más de 90 años escuchaba al flamante recién nombrado para el Supremo pero se acabó durmiendo. La actriz y el juez decidieron marcharse y cuando lo hacían sonó la voz del anciano: «Orden». Lo volvió a repetir: «Orden». Y añadió, «Pero no demasiado».
Estos días que estamos viviendo con algunos excesos derivados de la situación económica, son los más oportunos para hacer algunas reflexiones. ¿Cambiar las leyes? ¿Modularlas? Los jueces tienen la posibilidad de interpretar la ley según las circunstancias. El juez de la Audiencia Nacional lo acaba de hacer dejando en libertad sin cargos a los detenidos por la manifestación del 25-S. No se deben consentir los excesos pero demonizar una manifestación. Por eso, chapeau al juez Pedraz.
Y por cierto, un par de perlas del Fiscal General: habría que cambiar el término «imputado» por el de querellado o denunciado para no hacer daños irreversibles. Y la segunda, ojo a los procesos larguísimos por aquello de quien mucho abarca poco aprieta. Puso el ejemplo del mafioso Al Capone al que acabaron cazándole por un delito fiscal. También dijo que no habrá conformidad en el caso Urdangarin. Casi nada.