Diario de León

Cosas de aquí | Lo que el agua no borró

La montaña sale a flote

La sequía devuelve intacto el caño de Éscaro, del que mana el agua después de 25 años enterrado; en el valle del Luna, la isla ya es península.

Boca del caño de Éscaro, donde mana agua tras 25 años enterrado.

Boca del caño de Éscaro, donde mana agua tras 25 años enterrado.

Publicado por
j. m. c. / l. u. | redacción
León

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El gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica tuvo un espejo en la isla del Luna, donde ondeó por mucho tiempo la bandera de la España campeona del Mundo. Fue la última incidencia en el emblemático islote luniego, un mirador elevado sobre las aguas del embalse, que anegó pueblos y destruyó vidas. La última incidencia hasta que el estiaje y la sequía han terminado por convertir la isla que frente a Miñera mira a la AP-66 en una península. Y en pocos días, no dejará de ser un pinacho con su cresta boscosa en medio del paisaje lunar de este valle luniego que anegó y aniquiló el agua.

Cosas que saca a flote la sequía. Como la rebaja de las aguas de Riaño hasta Éscaro. Allí, tras el repliegue se observa el puente sobre el río y tres pequeños pasos del arroyo que transitaba por el pueblo. El resto son ruinas de un pueblo arrasado. Pero cuando uno se fija observa con curiosidad que aún permanece en buen estado el pilón del pueblo donde están dos grifos, por uno de los cuales aún mana agua. Es una forma de reivindicarse y de recordar que a pesar de los 25 años que han pasado del cierre del embalse de Riaño aún hay estampas que se resisten a desaparecer. El caño o el pilón de Éscaro fue un lugar de encuentro donde los animales bebían agua o las mujeres lavaban la ropa. Ahí se puede ver como ha luchado contra el agua y el paso del tiempo. Éscaro aún sigue vivo. Mientras mana aquel agua fresca que sofocaba la sed del que entraba en Valdeburón.

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