Se vistió de Rambo y se tiñó la cara para matar a Almudena
Una vez que El Salobral dejó de ser una pedanía sitiada y volvió a la normalidad, sus 1.500 vecinos recomponen las piezas del puzle sangriento del que fueron testigos. Algunos recuerdan que Juan Carlos, mecánico en paro, llevaba un par de semanas «algo intranquilo y nervioso aunque nadie esperaba esto». Para otros, su relación con la menor no podía tener un final feliz. En lo que sí coinciden todos es en destacar la enorme afición que El Fráguel siempre tuvo por las armas de fuego. El sábado utilizó una pistola y un subfusil de su colección particular y completó la escena vistiéndose de Rambo —con uniforme militar de camuflaje— y pintándose la cara de negro. A diferencia de la película, las balas que disparó no fueron de fogueo.
El mismo día en que Juan Carlos finalizaba su huida de forma trágica, sus dos víctimas recibían sepultura: Almudena, su amor frustrado, y Agustín Delicado, ambos en El Salobral. Uno de los hermanos de este, Desiderio Regalado, lamentó durante el sepelio la fatal decisión de Agustín de salir de su casa para fumar un cigarrillo en la calle mientras veía en televisión el partido de fútbol entre el Real Madrid y el Celta de Vigo. «Nuestro padre está sufriendo una crisis muy grande», dijo.
Un dolor similar sienten los compañeros y profesores de Almudena del instituto de Aguas Nuevas (Albacete) donde la menor estudiaba y era muy popular por su afición a la música rock. El centro permaneció cerrado al igual que el colegio público «Príncipe Felipe» de la localidad.