CORNADA DE LOBO
Tan Agustín
Tenía ese zamorano la rebelión acampada en la lengua y las dudas razonadas eran sus botas de siete leguas. En la puerta de su piso en París no puso una chapa con su nombre, sino una cartela con tres palabras en griego que nadie de aquella casa entendía tomándoselo como otra extravagancia más de aquel profesor español con chalecos floreados al que Franco depuró expulsándole de la enseñanza pública. Aquellos signos griegos decían «aquí vive un burro».
En Zamora, a la que volvió, no le querían del todo, incluso incomodaban sus posturas, la radicalidad de su ética, sus inquietantes principios (y finales). La honra no le vino tanto de los suyos, como de lejos. Su prestigio y coherencia cruzaban mejor las fronteras de Europa que la orilla de su Duero zamorano convertido en Rubicón. Tampoco Agustín García Calvo lo pretendía, aunque fuera esa ciudad su ciudadela, su querencia natural y el paisaje de casas y gentes al que se encadenó desdeñando otros fulgores, ciudades y abrazos que no pocos de los suyos le negaron. Así es la vida cuando viene paisana, cést la vie putain . Pero el viejo profesor siguió tan Agustín, tan en su sitio y en su desdén al barullo o al halago.
Cierta melancolía le pudo en sus postrimerías, pero resucitó a la esperanza ante el movimiento del 15-M que llenó la calle de voces sublevadas. Decía que daba por bien pagado todo lo malo de su vida por ver al fin gente encarada a la mentira de un sistema podre. Martín Patino tituló su reciente película sobre el 15-M con un poema suyo que Amancio Prada mece, « Libre te quiero »:
Libre te quiero como arroyo que brinca de peña en peña, pero no mía... Grande te quiero como monte preñado de primavera, pero no mía... Buena te quiero como pan que no sabe su masa buena, pero no mía... Alta te quiero como chopo que al cielo se despereza, se despereza, pero no mía... Blanca te quiero como flor de azahares sobre la tierra, pero no mía... Pero no mía ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera. No, no, no, no, no, no mía... No, no, no, no, no, no, no, no, no, ni tuya... No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no mía.