Un gran dispositivo policial se concentra en el macrofestival de Valencia
. El Black Lotus Festival, con cerca de 7.000 asistentes, rememoró lo sucedido hace una semana en la capital.

Un guardia de seguridad comprueba el DNI de una de las asistentes al macrofestival.
El macrofestival de música electrónica Black Lotus Festival arrancó ayer con total normalidad en Feria Valencia y ante un amplio dispositivo policial, formado por más de 45 agentes de la Policía de la Generalitat, unos 30 efectivos de la Policía Nacional y en torno a 80 efectivos de la Policía Local.
Según informó el director de la discoteca Qoqoa, organizadora del evento, Jesús Abengózar, se vendieron en torno a 3.500 entradas anticipadas, que permiten al propietario acudir con un acompañante, por lo que la cifra de asistentes podría rondar las 7.000 personas. El pabellón, de 10.000 metros cuadrados, tiene un aforo máximo de 12.400 personas. Agregó que la apertura de puertas se realizó a las 16.45 horas, 15 minutos antes del inicio de la primera actuación, a las 17.00 horas. El Ayuntamiento de Valencia obligó a retrasar la hora de inicio del concierto desde las 16.00 a las 17.00 horas y adelantó la hora de finalización hasta las 8.30 horas.
Ayer por la mañana, según confirmó Abengózar, los técnicos revisaron las instalaciones para comprobar que cumplían las medidas de seguridad y todo «ha ido muy bien», dado que «de lo contrario, no se habrían abierto las puertas», agregó. Indicó que en torno a una treintena de agentes de seguridad privados se encargaronn de la vigilancia de la fiesta.
Fuentes policiales señalaron que al inicio del festival no se registró ningún incidente. Efectivos de la Policía Local colaboraron en el control del tráfico en el acceso al recinto ferial y efectuaron controles de alcoholemia y la Policía Nacional llevó a cabo labores de seguridad ciudadana, dado que la vigilancia del evento transcurriese sin incidencias correspondía a la policía autonómica.