CORNADA DE LOBO
El que canta
Tuvo una idea luminosa en medio de la negritud: canta, cigarra, canta... el que canta su mal espanta.
Contra la crisis, canciones... y mejor nanas que himnos, no amueles.
No se explica de otro modo el éxito musical que cosecha en el Reino Unido (le guayám uní, zri vouts) el joven franciscano italiano «fray Alessandro», un fenómeno discográfico que se ha aupado a las listas, número uno a la primera, la gracia del dios de las ventas va con él, voz de coro, letras de esperanza, amor de los amores... cosas así... ¿lo pide este tiempo necio y oscuro?
No es nueva la presencia de clérigos y clérigas en el circo musical. En los años 60 causó furor una joven dominica belga, Sor Sonrisa, que cantaba con guitarra aquello de «Dominique, nique, nique, pobremente por ahí...» que fue número uno durante semanas hasta en las listas de Estados Unidos (nunca se publicó su foto ni en discos ni entrevistas, fue un enigma; se llamaba Juana-Pablo María Deckers, Jeanine para sus hermanas de claustro).
¿Y qué fue de Soeur Sourire, la Singing Nun, la Sor Sonrisa? Ella odió el nombre. Se lo puso la casa de discos que después le chulearía derechos.
Debería fray Alessandro revisar la traza de esta sor: Luc Dominique (acabó llamándose así) se salió del convento en 1966 agitada por vientos conciliares y teologías liberadas... amplió estudios, fundó con una médica (que sería su mujer) una escuela de autistas, siguió componiendo, grabando algo, escribió, arremetió contra el catolicismo hipócrita, criticó a las dominicas, sus letras fueron polémicas... y su escuela fue cerrada por la Hacienda belga que en 1983 reclamaba impuestos de la etapa de Sor Sonrisa (la ganancia fue un 5% al convento y el 95% a la discográfica Philips)... protestó ella y apeló en vano... las monjas le dieron algo, pero firmando no criticarlas más, ni reclamar otro dinero... ella y su compañera entraron en una depresión que los medicamentos y el alcohol agravaron... embargadas del todo, en 1985 decidieron suicidarse a la vez... qué ironía, ese mismo día la Sgae belga iba a darles una colecta secreta que les habían hecho, 600.000 francos belgas; ellas debían 90.000... en fin, los desahucios y los suicidios son antiguos.