CORNADA DE LOBO
Cathedral sex
Tornose campanero el chispas que robó el Codex Calixtinus y púsose a ventilar mierda asegurando al juez por escrito que había sexo entre el venerable clero y feligresas dentro de aquella sombría catedral compostelana, en fin, que alguno entendió a su modo lo de «polvo eres».
Apoyao nel quicio ...
Teníamos un gran robo patrimonial, un deán bajo sospecha, morteradas de billetes, curas ladrones, un juez haciendo su novela con todo ello... y ahora, lo que faltaba para redondear un folletón total y antiguo: sexo... pero no un sexo cualquiera, sexo entre altares... la cathedral sex ya tiene quien la escriba.
Ah, si los muros centenarios hablaran... ay, si las sacristías tuvieran boca... oh, si san Juan no tuviera tieso el dedo todo el rato y lo bajara de una vez...
Esas cosas ocurrieron siempre... y en alguna época, con descaro y cornetas. Ahí está el papa Borgia o sus hijos cardenales; llegaron a montar orgías en la mismísima basílica de san Pedro. Ese Borgia Alejandro VI y su tío, Calixto III, fueron los únicos españoles en ocupar sede pontificia y, para ser tan corta su presencia, bien alto dejaron el pabellón español, ¡alza el rabo, león!... trampas, corrupción, simonías, venenos y putas hallaron patria y esplendor en la urbe romana; de hecho, gracias a estas artes encarriló Roma su posterior apoteosis renacentista y su riqueza.
Sexo eclesiástico existió... ¿y en cuántos pueblos todos los niños llamaban al cura padre , menos uno, que tenía que llamarle tío?... sexo escondido... hoy también: hay cierto escándalo porque el cardenal norteamericano Roger Mahony, que amparó a 192 curas paidófilos y fue relevado por ello, se empeña en asistir al próximo cónclave.
Y han salido más papeles vaticanos. Es la misma historia compostelana, pero a lo grande: cardenales metidos en malversaciones, corrupciones o clubs gays.
Pero lo que importa a León es que la catedral de Santiago se lleva todo el foco, el peregrino tiene prisa por llegar a Compostela, deja nada aquí y el turista pasa de largo, así que hay que idear algún suceso tremendo o esotérico en esta catedral, urdir leyendas urbanas o amparar a Urdangarín en su locus apellationis ... hala, que se pongan a trabajar los del think tank municipal.