Diario de León
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León

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Tendrá desde hoy rango emérito de papa y vestirá sotana blanca sin capillo, pero no usará zapatos rojos de pontífice (baibai, caro Prada), sino unos de material que le regalaron una vez en León, cuero leonés para el obispo cesante de Roma... dice que le gustan mucho porque son muy cómodos, cuero bien domado, son guante acariciando el pinrel esos zapatos.

La industria más emblemática de León es la curtición, la guanicionería, la talabartería... cuero de gran renombre con fama de siglos, piel de becerro, badana de cabritilla... a veces el aire de León lleva enhebrado el perfume agrio y narcótico de las correas recién curtidas... cuero repujado con geometrías, florones o arabescos... cuero bruñido, bolsos, sandalias de pescador, cinchas, sillas de montar... y todo lleva el nombre de León en su esquinita del crédito.

Hablamos de León... estado de Guanajuato, mismísimo centro de Méjico, rodeado él de jaliscos, querétaros, michoacanes, zacatecas y potosís, la ciudad tocaya mejicana de la que tan poco sabemos y con la que no se ahondaron más tratos que el protocolo de visitas municipales, como aquella vez que vinieron los síndicos de allí y dejaron en las paredes de este ayuntamiento un cuero enmarcado, su seña curtida y repujada que ahí se ve... (es más, ¿qué sabemos de las decenas de Leones americanos que fueron bautizados en honor a esto?).

Total, que sobre Benedicto XVI, piedra de Pedro vicario, se edificaba toda una Iglesia y, ahora, sobre unos zapatos leoneses se edificará cada día «su beatitud» Joseph Ratzinger... no es que el mérito esté en los zapatos, pero tienen el suyo, pues un calzado que estruje juanetes agría el ánimo y predispone al atravesamiento.

También pudo este León regalarle algo a un papa que se va desfallecido de remos y abatido en su ánimo, algo últil y que agradezca... y no se me ocurre nada mejor que unas buenas almadreñas de madera de bidul que sin duda necesitará para cruzar aquellos barros vaticanos... y si además se pone en sus paseos aquel tricornio que le regaló la Guardia Civil, si no respeto, infundirá temor a aquella curia revuelta.

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