CORNADA DE LOBO
La Mano de Dios
Tenía titular para esta columna: Entre nosotros, Paco... era por barrer familiarmente para casa de lo español, donde a Francisco le decimos Paco y eso brinda siempre cercanía y franqueza, pero como es argentino Jorge Mario Bergoglio ( Bergoyo ), hay que entender su nombramiento como todo un golazo por la escuadra a todos los vaticanistas, escrutadores y casas de apuestas que profetizaron estos días haciendo caja... sí señor, un golazo por toda la escuadra, auxiliado sin duda en la brillante ejecución por la Mano de Dios , que es Maradona, como todo argentino sabe y proclama... y ha elegido de nombre pontifical Francisco a secas... será pues Francisco I (como aquel rey francés de la batalla de Pavía), Francesco primo en la Italia o Frank the one en la redes sociales que se anticiparon al habemus papam diciendo que sería Scola y se llamaría Juan XXIV... sagaces...
Dicen de Bergoyo cosas buenas quienes le conocen (en la anterior elección papal fue subcampeón, ché, ¿viste? ), pero su sencillez «franciscana» contrastó con todo el aparato ceremonioso que montaron para solemnizar la cosa, bandas militares, los ejércitos italianos, parada militar con armas en «modo prevención» y no enfundadas, que es lo que ordenó Jesús a Pedro tras sacarla a pacer orejas en el Huerto de los Olivos... al pie del balcón papal,teatro militar de gente armada... ¿qué pinta toda esa artillería en recinto sagrado?... ¿y el himno italiano repitiéndose una y otra vez?... ¿esperaban también a Scola?...
Me dan pena los del Milán porque ayer confiaban en rematar al Barça, se fueron humillados y hoy esperaban consolarse haciendo papa a su arzobispo, pobres... mientras, Buenos Aires y la Argentina entera ardían ayer en un delirio de patriotismo místico que fundió los plomos, aunque doña Cristina, la presidenta, puso una sonrisa tiesa apretando esfínter porque Bergoyo ya la reñía siendo obispo y ahora temerá que le dé con el báculo en los nudillos.
En León ninguna campana tañó por el nuevo papa y por el éxito del Espíritu Santo... muda la catedral, San Isidoro, el Mercado... ni el campanil de las carbajalas, malo... ¿estaban pasmados y aturdidos por el gol de la Mano de Dios ?