Gente de aquí y de allá | Una boda muy especial
Gordaliza, epicentro del amor
Un colombiano y una japonesa celebran su unión en el pueblo leonés.

La feliz pareja, acompañada por algunos de los invitados llegados desde distintos puntos Japón, China, Colombia y Alemania.
Andrés y Sakura se conocieron hace 10 años en Pekín, pero el destino ha querido que este fin de semana intercambiaran sus anillos en Gordaliza del Pino. Sus familias han recorrido medio mundo para conocerse por primera vez, en una bodega subterránea. El coctel de culturas ha sido digno de un documental, si a ellos unimos amigos alemanes y españoles. Una auténtica bodega de babel, ya que las palabras del párroco de la localidad eran traducidas al inglés y al mandarín, para que a su vez se interpretaran al japonés. Unas diferencias que desaparecieron al compartir paella, vino de la variedad mencía y rumbas en directo. En tan sólo unos minutos se pasaba de las piñatas de barro llenas de caramelos al ritual de preparar té verde.
Los nipones son amables, educados y muy curiosos, y aunque no entienden tanto beso, ni que los adultos y niños compartan los mismos momentos de fiesta, lo respetan todo. La familia del novio tardó menos en adaptarse, no sólo por ser latinos, sino porque el patriarca, Héctor Mora, es uno de los periodistas con más prestigio de Colombia y con más kilómetros a sus espaldas. Ha estado más de una decena de veces grabando el Templo Shaolin del Tibet y tuvo la fortuna de entrevistar a la Madre Teresa de Calcuta, entre otras personalidades. Un lujo de personas.
Andrés y Sakura regresan a Pekín, sus familias vuelven a estar separadas por más de 21.000 kilómetros, pero todos recordarán que un día sus hijos se juraron amor eterno en Gordaliza del Pino. Que sean muy felices.