LEONESES POR EL MUNDO. CHINA | Sara Guerrero. Encargada de las relaciones con España de la empresa Sing Yang Trading Limited.
«León será mi destino favorito de vacaciones»
Como buena aventurera dejó a un lado el miedo y aterrizó en Shenzhen (China) hace siete meses con el único respaldo de unas prácticas. Una oportunidad que con tesón ha sabido mantener.

Sara Guerrero, de Santa María del Páramo, en el distrito financiero de Shenzhen.
Sin dudarlo, y aunque sigue con los libros a cuestas, esta paramesa de 23 años decidió hacer las maletas hace siete meses y viajar a China para hacer unas prácticas tras diplomarse en Ciencias Empresariales. «Era una oportunidad que no podía dejar escapar, pese a no haber oído hablar de la ciudad de Shenzhen en mi vida», explica Sara Guerrero González, quien reconoce que tras llegar y compartir casa con tres chinos «sabía que volvería a España sin tardar. Tienen hábitos completamente diferentes». Sin embargo su destino dio un giro. «La segunda semana me presentaron a un grupo de españoles y empecé a conocer a la gran comunidad de extranjeros que hay en esta ciudad», afirma esta paramesa. Su vida empezó a cambiar para bien, «así que un día decidí que me quedaba, que esto era para mí», confiesa Sara. «Me ampliaron las prácticas dos meses más y después encontré trabajo en Sing Yang Trading Limited, que es un fabricante de ropa, y yo me encargo de las relaciones con los clientes en España, cambié de apartamento y ahora ya me siento una auténtica «Shenzhen ren», que es como se denomina a los habitantes de Shenzhen», continúa esta leonesa.
Asegura que la vida nocturna en la ciudad es muy parecida a la europea. «Hay varios días que hay noche latina en algunos bares y por un rato te sientes como en casa», argumenta Sara. Y lo tiene muy claro, pues sabe que León sólo será su destino favorito de vacaciones en los próximos dos o tres años.
A esta joven de Santa María del Páramo, China la ha atrapado, «dicen que cuando llegas o te encanta o la odias, y a mí me pasó lo primero», aunque también afirma que «cuando piensas que nada puede sorprenderte llegan los chinos y lo hacen, por ejemplo, salen a la calle en pijama». Está convencida de que para convivir con ellos «tienes que armarte de paciencia, la mayoría no han salido de China y su concepto del mundo es totalmente distinto a la realidad, en muchos aspectos viven como hace 50 años en España y choca mucho con lo adelantados que están en cuanto a tecnología e infraestructuras». Sara cuenta que en su empresa es la única española y sus compañeras le hacen preguntas «sorprendentes» sobre cómo es la forma de vida en Europa. Reconoce que «las mujeres siguen un paso por detrás de los hombres y para muchas su único objetivo es casarse y tener hijos antes de los 25».
La otra cara de la moneda la marcan las posibilidades económicas. «Dicen que China es el ejemplo de comunismo pero a mí me parece que es el capitalismo más salvaje, todo es dinero, todo se mueve por dinero», argumenta esta leonesa, quien asegura que «sólo los ricos pueden tener más de un hijo, pagando una multa y gracias al dinero te puedes saltar muchas restricciones de Internet, como Facebook o Youtube».
Aunque Sara está encantada en China, no deja de acordarse cada día de sus padres, su hermana y sus abuelos, que «fueron los primeros en apoyarme en esta locura de venir a China». También tiene en mente a sus amigos y reconocer que echa de menos los partidos del Ademar, los ensayos de la banda de música de Santa María del Páramo, las partidas de mus en D&J, la cafetería de la Universidad de León, y no poder estar en las fiestas de su pueblo, que «esas sí que son las mejores del mundo», bromea. No obstante, las tecnologías hacen que «sólo me sienta un poquito lejos de casa. Todos están muy pendientes de mí y el whatsapp y el Skype se han convertido en dos herramientas fundamentales en mi vida actual».