Diario de León

LEONESES POR EL MUNDO. INDIA | RITA GARCÍA JIMÉNEZ. BIÓLOGA, ENFERMERA Y MÉDICA

«Los niños de la calle vienen a lavarse y a comer»

Oriunda de Salientes, en Palacios del Sil, pasa una temporada en Calcuta como voluntaria en un centro de niños con discapacidad de la Madre Teresa. «La mayoría han sido abandonados», apunta.

Rita García posa delante del Taj Mahal como si lo estuviera tocando con sus manos.

Rita García posa delante del Taj Mahal como si lo estuviera tocando con sus manos.

Publicado por
ana gaitero | león
León

Creado:

Actualizado:

Rita García Jiménez es una de las numerosas españolas que viven temporalmente en India como voluntarias. Su destino está en el centro Sishu Bhavan de niños y niñas con discapacidad de las Misioneras de la Caridad de Calcuta. La mayoría «han sido abandonados» y su «esperanza de vida es muy corta», explica. Son medio centenar y padecen parálisis cerebral, ceguera o autismo.

El centro está al lado de la tumba de la Madre Teresa de Calcuta. El trabajo del voluntariado consiste básicamente «en jugar con los niños y estimularles en función de lo que puedan hacer. Son muy cariñosos y lo que más te piden es que los cojas en brazos», explica esta leonesa de vocación y de origen, hija de la emigración. Nació en Madrid hace 38 años.

También les dan el desayuno, les cambian de ropa y les acuestan. Es una misión muy especial: «Nunca conocerán otra cosa que las cuatro paredes de la habitación, donde están sus cunas, y el calor de sus sisters y el voluntariado».

Los domingos es un día muy especial para su trabajo porque es cuando acuden al centro los niños de la calle. «Vienen a lavarse y a recibir un plato de comida caliente. Ha sido muy emocionante», apunta en el diario que escribe con sus experiencias.

«Hemos tenido que coger dos autobuses y al llegar allí se nos han tirado literalmente al cuello», relata. «Hemos estado jugando con ellos, y luego les hemos enjabonado y lavado la cabeza para quitarles la mugre», explica.

Sólo a veces hay ropa limpia para que los niños de la calle puedan cambiarse. Ese día no. «Y se tuvieron que volver a poner la misma», explica. Después les dieron de comer arroz, con una mezcla de verduras y caldo, con «muy buena pinta», Y con el estómago, más o menos lleno, «regresan a su hogar, que es la calle», añade.

Una faringitis obliga a Rita a permanecer en cama dos mañanas hasta que se decide a tomar amoxicilina para combatirla. «Por las noches no paro de toser y la mujer italiana que duerme a nuestro lado me mete caramelos por la mosquitera. Creo que no las dejo dormir», comenta.

Los jueves son su día libre y aprovecha para visitar la leprosería, que está a una hora en autobús de la casa de la Madre Teresa. Es otra experiencia impactante para Rita y su compañera de aventura, Beatriz. «Nos ha impresionado. Es una especie de dispensario con diferentes consultas médicas, sólo para ellos», explica. Para llegar a la ciudad de los leprosos hay que cruzar las vías del tren. En este gueto necesario para la curación «ellos se abastecen y son autosuficientes. Tienen que estar un mínimo de seis meses recibiendo tratamiento y muchos no volverán a vivir entre el resto de la gente porque son rechazados por sus mutilaciones y deformidades», explica.

La visita de los voluntarios, todos los jueves, es un momento muy especial para ellos, según cuenta Rita García. «Les vas saludando, algunos te dan la mano, perciben que nosotros no les rechazamos porque los miramos a los ojos y los sonreímos y por un rato se olvidan de que la gente no quiere tenerlos cerca», agrega.

«La miseria y la pobreza, la falta de medios para acudir pronto al médico», explica, están detrás de esta enfermedad que resulta tan extraña en España y que, en realidad, tiene cura. En la ciudad de los leprosos muchos hacen los hábitos y los saris de las monjas, hay escuela para niños, que cantan divinamente en inglés y bengalí, y unas 250 casas donde viven. «Tienen un huerto enorme con plataneras, tomates judías, cebollas... y una especie de ortopedia para hacerse ellos mismos las próstesis», precisa. En esta ciudad le llamó la atención que «está todo limpísimo, de los sitios más limpios que hemos visto en la India».

tracking