Los yogures ya no caducan y sólo tendrán fecha de consumo preferente
La medida pretende evitar que el producto vaya a la basura cuando todavía es apto.
Todos los yogures que se fabrican en España ya no caducan. Desde el pasado viernes, los fabricantes tienen solo la obligación de informar de la fecha de consumo preferente del producto. Esta es una de las medidas que el Gobierno pone en marcha contra el despilfarro de alimentos, que cada año lleva a que los vertederos 7,7 millones de toneladas de comida apta para el consumo.
La iniciativa está destinada a evitar que los yogures se tiren a la basura cuando todavía son aptos para el consumo. La única diferencia es que si se ingieren pasada esa fecha preferente, el producto no tendrá las mismas propiedades organolépticas de sabor, olor o textura que cuando salió de la cadena de producción.
El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, explicó ayer que esta medida deroga la establecida en el 2003, que fijaba para el yogur una fecha de caducidad de 28 días. A partir de ahora y tal como pedía la Unión Europea, «cada fabricante podrá poner la fecha de consumo preferente que estime oportuna». Esto se debe, entre otros motivos, a la «evolución de las tecnologías» de fabricación y conservación de los alimentos, que alarga su conservación y cualidades. Miguel Arias Cañete insistió en que no habrá dos fechas en los yogures —de caducidad y de consumo preferente— «para no volver locos a los consumidores».
El ministro destacó que esta es una de las medidas que serán recogidas en la estrategia Más alimento, menos desperdicio dirigida a evitar que los alimentos vayan al cubo de la basura. La Comisión Europea ha marcado el objetivo de reducir a la mitad en el 2020 los 89 millones de toneladas de alimentos que cada año van a la basura, unos 179 kilos por habitante. De ellos, el 42% de los productos proceden de los hogares, el 39% de la industria, el 5% de la distribución y el 14% de los restaurantes.
España, con las 7,7 millones de toneladas citadas, es el sexto país de la UE que más comida tira tras Alemania (10,3), Holanda (9,4), Francia (9), Polonia (8,9) e Italia (8,8). A La UE exige a todos los socios un programa de actuación. En el caso español, la estrategia se apoyará en cinco grandes áreas de actuación en las que estarán involucradas desde las administraciones hasta los productores, la industria de transformación, la distribución, el sector de la restauración y los hogares.