EL ABANICO
Desahucios
Estoy de acuerdo cuando Felipe González dice: ¿Por qué un niño tiene que aguantar presión en la puerta de su casa?, en referencia clara al acoso (no me gusta la palabra escraches) que están sufriendo algunos políticos del PP. Lastima que en estos dos últimos años el expresidente no haya mostrado la misma preocupación por la terrible situación de esos niños, de esos ancianos, de esas familias que tienen que abandonar sus casas por no poder pagar la hipoteca.
No sé si Felipe González, Carlos Floriano, González Pons, Alberto Ruiz Gallardón, Cristina Cifuentes, o Torres Dulce, conocen a alguna familia que haya tenido que abandonar su casa, cargados de maletas, de bolsas de basura que no llevan billetes de 500 euros precisamente, con la angustia pintada en el rostro, por no saber que será de su vida a partir de ese momento. Yo sí conozco algún caso y confieso que es un drama que no se puede abordar desde la indiferencia, desde las palabras altisonantes, desde el dogmatismo ideológico.
Ni a mi peor enemigo le deseo que pase una situación como la de Maria, casada, con cuatro hijos, el marido en paro desde hace dos años, que lleva trabajando desde que tenía 15, y que tuvo que abandonar su país acuciada por la necesidad y con el convencimiento de que en España iba a encontrar un futuro para sus hijos. Así fue hasta que la maldita crisis se llevó por delante no solo sus sueños, se llevó la casa que no pudo pagar. Pero hay más, hace unos meses la madre de Maria murió de un derrame porque cuando fue al ambulatorio y no le quisieron atender por no tener papeles, tampoco en el hospital de referencia porque le dijeron que la factura se la iban a mandar al gobierno de su país. De vuelta a casa la madre de Maria murió, seguramente sin entender ese maltrato psicológico al que se esta sometiendo a una parte de la sociedad, de nuestra sociedad. A veces, cuando oigo a algunos políticos comparar a esta gente con los etarras, me echo la mano a la cabeza y pienso si no se dan cuenta de que con esos infundíos lo único que van a conseguir es incendiar los ánimos. Y entonces sí, entonces sí que habrá que pedir responsabilidades a los que en vez de solucionar los problemas, los crean.