Máxima
La mujer que devuelve el brillo a la corona
De origen argentino, es uno de los miembros más luminosos de la Casa de Orange, pero debió recorrer un arduo camino hasta llegar a ser reina consorte. Hace once años, esta pequeña y rica monarquía la recibió con preocupación por el pasado de su padre, Jorge Zorreguieta, alto funcionario de la dictadura argentina. Se casaron en febrero del 2002, eso sí, sin la presencia de los padres de la novia, que tampoco estuvieron ayer. «Los holandeses no tardaron mucho en sucumbir a sus encantos», dijo Fred de Graaf, presidente del Senado. Máxima, quien cumple 42 años el 17 de mayo, se adaptó a sus obligaciones reales en tiempo récord: aprendió el holandés, la historia y las leyes del país y una lista interminable de reglas de protocolo y etiqueta. Gracias a su selecto círculo de amigas del colegio conoció en 1999 al príncipe Guillermo Alejandro, en la Feria de Sevilla. Pero no fue amor a primera vista. «Eres de madera», le dijo Máxima al verlo bailar. Y él se enamoró.