LEONESES POR EL MUNDO. KANSAS | Manuel Á. González. biólogo.
«Con la que ‘sigue cayendo’ me da miedo regresar»
Investiga los gallos de las grandes praderas de Estados Unidos. La falta de iniciativas para estudiar el urogallo llevaron a este biólogo a trabajar con una especie «muy emparentada» con la leonesa.

Manuel vive en un pequeño pueblo de Kansas, donde es «biólogo de bota».
León tiene una larga tradición en el mundo de la veterinaria y también de la biología pero no es fácil tener la oportunidad de investigar y menos en estos momentos. A Manuel González lo que siempre le ha gustado es el urogallo y en España no existían canales para poder investigar por lo que optó por trabajar en el mundo de un pariente próximo, el gallo de las praderas grandes en Estados Unidos.
Reside en Cottonwood Falls, un pequeño pueblo de Kansas donde asegura que es más fácil ver ardillas o pájaros que aceras para peatones. «La razón por la que estoy en Kansas es obviamente laboral. Soy biólogo, de los de bota, especializado en la ecología del urogallo, y como en España ahora mismo se hace casi nada, por no decir nada real, sobre la investigación con este animal he tenido que venir a trabajar aquí con una especie muy emparentada con nuestros urogallos: el gallo de las praderas grandes».
Manuel asegura que su objetivo es volver a casa, regresar a León para trabajar en la investigación del urogallo aunque en estos momentos no lo ve nada fácil: «Mis planes son regresar e intentar vivir en el lugar que considero mi hogar pero con la que según me cuentan ‘sigue cayendo’ me da miedo regresar...».
En Cottonwood Falls trabaja como biólogo y su función consiste en capturar, radiomarcar y seguir a estas aves con el objetivo de conocer las zonas de anidación de las hembras y su éxito reproductor. Es un programa de investigación sobre el terreno con el objetivo de que se puedan tomar las medidas reales para la conservación de esta especie que sean más adecuadas para que exista un éxito real. «Al igual que ocurre con nuestros urogallos, los gallos de las praderas grandes están seriamente amenazados de extinción. Pero la diferencia con España es grande, porque aquí el dinero para la conservación de las especies amenazadas se gasta cuando ya se conocen suficientes datos como para que esa inversión esté bien empleada», explica Manuel, quien por contra lamenta que en España no se hace de igual manera: «En el caso de León y Asturias, donde viven los últimos urogallos cantábricos, se tiran literalmente ingentes cantidades de euros con la excusa de conseguir su conservación, cuando en verdad esas medidas no van a tener repercusión a la hora de recuperar el urogallo puesto que no se fundamentan en dato alguno».
Manuel trabaja para la Universidad de Kansas y realiza su investigación en una pequeña población en la que incluso llama la atención alguien haciendo fotos por sus calles. Cuenta una anécdota de sus inicios en Cottonwood Falls: paseaba por la localidad haciendo fotos a pájaros y le pasó factura su aspecto «que la verdad no es muy americano». Hizo una instántanea a una casa que tenía una estrella roja dudando si sería de una familia comunista en pleno Kansas. Pero al volver a casa le recibieron tres coches de policía que buscaban al «invidudo sospechoso» para saber quién era. «Salí a la puerta y muy educadamente me pidieron los papeles. Me hice el tonto diciéndoles que no encontraba el pasaporte hasta que se calentaron y me metieron en el coche para pedir referencias del ‘sospechoso individuo’. Fingí que encontraba súbitamente el pasaporte y se lo di explicándoles que había pasado un mal rato al no encontrarlo, y fue cuando el policía con rasgos españoles me explicó que no se puede andar por la calle haciendo fotos a las casas sin el consentimiento de los propietarios». Y la cosa, según recuerda Manuel, acabó en la puerta de la casa de la estrella roja, donde le pidió disculpas a la esposa del sheriff y se enteró de que en realidad simbolizaba una de las estrellas de la bandera de los Estados Unidos. «El cordial policía, que resultó ser nieto de una española, me hizo un tour guiado por el pueblo y me explicó que para cualquier duda que pudiera tener respecto a lo que se puede hacer o no, estaba la oficina del sheriff. Que fuese allí para preguntar...».