Los compañeros del celador de Olot dicen que era un empleado «ejemplar»
Enfermeras y cuidadores del geriátrico La Caritat de Olot declararon ayer, en la segunda jornada del juicio contra el asesino confeso de 11 ancianos, que Joan Vila era un buen compañero, voluntarioso, querido por los trabajadores y sobre todo por los internos, con los que era muy «cariñoso».
La coordinadora de enfermería incluso afirmó que Vila era un compañero «ejemplar» y que les engañó a todos porque de ninguna manera pudieron sospechar que fuera el autor de once crímenes. Tan bien disimulaba, según relataron sus compañeros de trabajo, que cuando moría alguno de los ancianos, Vila siempre se quedaba una o dos horas más de su horario laboral para ayudar en lo que fuese.
Los trabajadores del geriátrico reconocieron además que en el centro había un cierto descontrol en el uso de los medicamentos y que no era nada extraño ver al supuesto asesino en serie llevándose fármacos, porque tenía la autorización de las enfermas, tanto para cogerlos como para administrarlos a los internos. «Cuando se acababa un medicamento, comprábamos más, pero no había un control sobre cuántas pastillas se habían administrado», confesó una enfermera. Mientras, la periodista que entrevistó a Vila en la cárcel, un año después de su detención, señaló que le encontró sincero y espontáneo y que no tenía la sensación de haber hecho nada malo.