Gente de aquí | Adiós a la ‘alcaldesa del Atlántico’

Mata Hari de la Valduerna

Karina Falagan, leyenda del alterne y la polémica, explosiva militante del PP de Fraga y gran devota de la Virgen de Castrotierra, fallece a los 67 años.

Karina Falagan, en una de sus últimas fotografías.

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marco romero | león
León

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La alcaldesa del Atlántico , como se autoproclamó esta Diana cazadora originaria de Castrotierra de la Valduerna, terminó su último mandato. Caridad Falagán García —ella prefería la fonética anglosajona que la convirtía en señora Falagan— falleció el miércoles en un hospital de Vigo a los 67 años de edad como consecuencia de una enfermedad intestinal que la tenía hospitalizada desde hace días. Se ha ido una leyenda del alterne, la militante más explosiva del PP gallego —sus recuerdos eran dinamita— y una devota de la Virgen de Castrotierra que inunda de agua los páramos leoneses cuando sale en romería, una fiesta en la que se la vio por última vez hace cinco años.

«Aquí se la conocía como la nieta del molinero», recordaban ayer en el pueblo valdornés, donde aún queda familia directa. Pero sólo vivió allí hasta los tres años de edad. Entonces fue entregada a la Casa de Caridad de Vigo, donde vivió hasta terminar el bachiller. Con un dinero que había ganado se fue a Londres y dos años después el padre de su hijo falleció en un accidente. En ese momento fue a trabajar a la embajada de Kenia en París porque conocía a la mujer del embajador. Dejó la embajada y se fue a Houston, donde conoció a otro amor, un «hombre de pelas», como ella misma confesó en una de sus polémicas entrevistas. Vivía como una reina, pero decidió que lo suyo era Galicia.

Ya había vivido en Barcelona en los años de Bocaccio, cuando se hacía llamar Maruxa o Carmina. Pero su idea era montar un negocio en Galicia, una tierra que aprendió a amar viendo cómo los gallegos la amaban, recoge una entrevista que concedió hace más de 20 años — Karina Falagan, la sirena varada —. En ella hablaba de su veneración por Fraga y de la relación que se les adjudicaba, algo más que política: «Ya me encantaría, ya, tener relación con don Manuel, ir a pescar o cazar con él».

Karina, al volver de Estados Unidos y en un local que tenían sus padres, abrió el Lady Hamilton, el primer club de alterne de Vigo. Después consiguió una concesión en la playa de Samil y vino el desaparecido Jonathan Livingstone Seagull. De sus manos salió el conocidísimo espactáculo nocturno Atlantis Show, al que acudieron artistas como Sara Montiel, Julio Iglesias o Rocío Durcal. 10.969 días de trabajo ininterrumpido.

Después llegaron sus años televisivos, en los que sus apariciones como polemista no pasaron desapercibidas, como tampoco pasó inadvertido el bofetón que le dio a la ex diputada socialista Rosa Miguélez en el café del Parlamento gallego por llamarle prostituta públicamente.

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Pamelas de escándalo, gafas de sol impenetrables y exhuberancia de mamma italiana definen la figura de Karina Falagan, la mujer que lo mismo ha enamorado a un petrolero tejano que a un almirante marroquí. Generosa en escote y corazón, Karina, Caridad, se retiró en la costa de su Galicia. Allí organizaba una vez al año un concurrido concurso de castillos de arena. Francisco Umbral la definió como «una mezcla entre Mata Hari y Urtain». Ella se veía como Marilyn Monroe: «Creo que el sexo es natural, y estoy de parte de la naturaleza».