Gente de aquí | Las andanzas de un leonés
Aventura en el desierto
Martínez Corral, un parado leonés, afronta como reto cruzar el desierto de . Atacama realizando en bicicleta el periplo por la zona más árida del . Planeta.

El intrépido leonés Javier Martínez Corral.
Javier Martínez Corral, leonés de 48 años afincado en Galicia desde hace más de dos décadas, es uno de esos tipos duros y románticos con los arrestos suficientes para ir superando metas sin apenas ayuda. Víctima del desempleo, su voluntad inquebrantable lo llevará a cruzar el desierto de Atacama.
Será en otoño: 1.816 kilómetros de recorrdo durante un tiempo indefinido. Sus cálculos apuntan a un mes. Nadie lo acompañará. La idea es salir de esa «zona de seguridad que todos tenemos». ¿Miedo? Ninguno. Sólo respeto, porque «peligros también hay aquí».
Su correría la reflejará este antiguo comercial en un libro y un vídeo, que colgará en la red y distribuirá gratis a las televisiones que lo quieran. No quiere cobrar por este material audiovisual, pero sí admite que su ilusión es «algún día vivir de esto», «hacer guías para viajeros, pero poco a poco...».
No descarta llegar a conseguir patrocinios: «Si alguna compañía ve la oportunidad y piensa que esto puede ir a más, bien, muy agradecido. Pero si no es así, yo me lo guiso, yo me lo como».
Javier llevará únicamente una bicicleta, un carro con un remolque, tienda de campaña, saco de dormir, agua y comida liofilizada.
A su padre, José, viudo y residente en un pueblo del Bierzo, lo tiene engañado. «Sólo sabe que voy a Chile a hacer bicicleta y punto».
A Galicia llegó Javier por un trabajo. Ejercía de visitador médico y la crisis económica lo dejó en la calle. Pese a que su ocupación le gustaba, ahora «toca otra cosa y he aprovechado esta circunstancia para dar un cambio a mi existencia». Como él mismo admite: «Si tuviese hijos no podría planteármelo».
Javi, como se le conoce en su círculo íntimo, recuerda con exactitud el día en que se le comunicó la rescisión de su contrato, el 13 de diciembre pasado.
Hasta ese momento, sus escapadas se remontaban al mes de agosto. Viajes a Mongolia, Nepal, Perú, Tanzania... Siempre ha practicado deporte y en 1992 se atrevió con un Roma-Santiago en bicicleta. Ahora hará un tramo del Camino de Santiago desde León, con una amiga, «pero en plan rutero».
«Siempre la aventura ha estado ahí, en mi mente. Pero cuando puedes hacerlo, con juventud, no tienes dinero, y cuando sí lo tienes, no tienes el momento ni el tiempo».
Su desafío empezará en Copiapó, donde en el año 2010 fueron rescatados los 33 mineros atrapados durante 69 días. De ahí, irá hasta Arica, en la zona norte de Chile, ya limítrofe con Perú.
«Un viaje por el desierto, el más árido del planeta», dice, y todo ello afrontado en soledad, sin atascos ni choques de egos ni grescas.