La boda discreta e íntima de Casiraghi y Santo Domingo
La familia reinante de Mónaco celebró ayer la ceremonia civil.

Primera foto oficial como marido y mujer.
Mónaco celebró ayer en la intimidad el matrimonio civil de Andrea Casiraghi, hijo mayor de la princesa Carolina, con la riquísima heredera colombiana Tatiana Santo Domingo, preludio de la boda religiosa, prevista este invierno en la localidad suizo de Gstaad.
La ceremonia contó con la presencia de unas 300 personas e incluyó un banquete en el interior del palacio, mientras en el exterior hubo varias fiestas en la ciudad durante la noche para celebrar la unión de los dos jóvenes, de 29 años, que tuvieron un hijo, Sacha, hace cinco meses.
La discreción era palpable durante la llegada de los invitados, que acudíeron a la ceremonia a pie, en taxi, en coche con chófer o en microbús con las ventanas tintadas, bajo la atenta mirada de decenas de turistas que se agolpaban tras las barreras metálicas instaladas alrededor de la plaza.
En las tarjetas de invitación se rogaba a los invitados que no difundieran ninguna foto del acontecimiento en las redes sociales.
La seguridad se reforzó en los alrededores de Mónaco, donde se controló la circulación, y la calma reinaba en los barrios del Principado, en comparación con el ambiente de júbilo y las calles engalanadas durante la lujosa boda del príncipe Alberto II de Mónaco con la nadadora sudafricana Charlene Wittstock, en julio de 2011.
Andrea, sobrino del príncipe Alberto II de Mónaco, ocupa el segundo lugar en el orden de sucesión del trono de Mónaco, después de Carolina, mientras no nazca un hijo legítimo de Alberto.
Andrea conoció a Tatiana Santo Domingo, que era amiga de su hermana Carlota, hace unos ocho años. Nacida en 1983 en Nueva York, Tatiana es hija del empresario colombiano Julio Mario Santo Domingo Jr, fallecido en 2009, y nieta del magnate Julio Mario Santo Domingo, uno de los hombres más ricos de Colombia hasta su muerte, en 2011.