De residencia del 'obispo de lujo' a casa para los 'sin techo'
La Iglesia alemana baraja darle una función social a la polémica casa de 31 millones.

Fachada de la nueva y polémica residencia, aún en construcción, del obispo de Limburg.
La Iglesia alemana debate crear un albergue para refugiados o personas sin hogar, o incluso abrir una cafetería en la lujosa residencia del obispo de Limburg (Alemania), apartado temporalmente por el Papa mientras se investigan sus gastos.
Según el semanario Der Spiegel , son varias las opciones que barajan el obispado y el clero, todas destinadas a dar una función social a un edificio cuyas obras han costado más de 31 millones de euros, según los últimos informes desvelados por los medios locales.
Una de esas opciones es un albergue para refugiados, idea inspirada en la labor de Franz Kamphaus, anterior obispo de Limburg, quien en los años ochenta cedió su residencia oficial a una familia de Eritrea.
Cáritas vería bien la apertura en las instalaciones de un albergue para personas sin techo, pero tampoco se descarta un comedor social o una cafetería, destinada a los turistas que visitan habitualmente la catedral de la localidad.
Mientras el obispo Franz-Peter Tebartz-van Elst permanece apartado del cargo y se investigan los gastos de la diócesis, el obispado ha quedado a cargo del vicario general Wolfgang Rösch.
El papa Francisco tomó esta decisión el pasado 23 de octubre al considerar que el obispo, envuelto en la polémica, no podía ejercitar por el momento su ministerio episcopal. Antes de decidir su futuro definitivo, el Papa espera conocer los resultados del trabajo de una comisión que debe realizar «un profundo examen sobre la construcción de la sede episcopal» y determinar las posibles responsabilidades.
Una bañera de 15.000 euros, carpas japonesas en el estanque y unas obras en su residencia que debían costar 5,5 millones y ya van por 31 no concuerdan exactamente con la idea de una Iglesia pobre que promueve el Papa.
Dispendio
Estos dispendios en la reforma de la sede episcopal del arzobispo de Limburgo son cosas que ya chirrían mucho y quizá en el pasado se podían haber tapado, pero este Vaticano es distinto. También en los tiempos: ya no se intentan adormecer las polémicas y Franciscodecidió apartarle del cargo. Entre los fieles de Limburgo, con un tercio de católicos, un porcentaje alto para Alemania, reina una gran indignación y la cuestión se ha convertido en escándalo nacional. Hasta la canciller Angela Merkel, luterana, dijo sin rodeos que es «un asunto gravísimo». Las confesiones alemanas se financian con un 9% del IRPF de quienes se declaran creyentes y, por tanto, el uso que hacen del dinero es asunto de interés público. Por no hablar, en un plano histórico y cultural, de que precisamente el alegre uso de las limosnas y la corrupción de Roma fueron la causa del cisma de Lutero en el siglo XVI.