A LA ÚLTIMA
Tácticas de defensa
Llevamos mucho tiempo creyendo a quienes nos mienten. Casi nos han convencido de que resistir es vencer, aprovechándose de que ningún ser humano conoce los límites de su resistencia, pero eso no es cierto.
Don Antonio Machado dijo que todo el que aguarda sabe que la victoria es suya, pero nadie habla de victorias porque otro poeta nos advirtió de que todo consiste en sobreponerse. Sagunto y Numancia resistieron, según las páginas amarillas del bachillerato, pero no ganaron. Sus laureles se transformaron en crisantemos.
Mi amigo Camilo José Cela, inolvidable para mí, pero dudosamente fijo para la historia, me decía siempre que todo el que resiste gana. No me gusta llevarle la contraria a los clásicos, pero me atreví a decirle que lo que él llamaba ganar quizá fuera una manera de perder más tarde. Los que no sigan vivos no se distraen cada mañana pasando una hoja del calendario. Ya no tienen que defenderse, porque no están ni les preocupa el proyecto del aborto, que está provocando la más hipócrita controversia de la última época española. Lo único en lo que coinciden es en que serían unánimes si se planteara el asunto de otro modo.
Por ejemplo, si se debatiera con derecho retroactivo. Habría grandes partidarios del aborto si afectara a las madres de algunos clérigos y políticos actuales. Lástima que no hubiesen sido consultados.
El fenómeno nuevo que se registra es el ruido que hacen las marchas silenciosas. Unos ponen el grito en el cielo y otros en mitad de la calle, pero no se puede andar por la acera. La política es fundamental en la vida, pero no es toda la vida. Entre las cosas que dicen personas tan respetables en principio como la señora Zulueta y el señor Mas, no tenemos un hueco para mirar los escaparates. ¡Qué empacho, señores! Si no fuera por Messi y por Cristiano, estaríamos perdidos. Hay que defenderse defendiendo la vida. No es que sea dulce, por supuesto, pero es vida y no nos la pueden amargar a todas horas.