Gente de allá | El lujo no conoce la crisis
Victoria en modo tendera
La mujer de David Beckham, Victoria Beckham, cambia la pasarela por el diseño y abre su primera tienda en la milla de oro londinense.
La británica Victoria Beckham afianza su carrera como diseñadora cuando está a punto de cumplir los 40, con la inauguración de la primera tienda de su colección de ropa en un lujoso barrio de Londres. Un edificio de 650 metros cuadrados repartidos en tres pisos, ubicado en el corazón del exclusivo barrio londinense de Mayfair, es el lugar estratégico que ha elegido la exSpice girl para dar un paso más en el mundo de la moda.
Sus vestidos, pantalones vaqueros, gafas de sol extragrandes y accesorios, hasta ahora sólo disponibles en su tienda en internet y en algunos de los almacenes más lujosos del mundo, lucirán desde el próximo otoño en el escaparate del número 36 de Dover Street, frente al mercado textil que lleva el nombre de la calle.
Además del local —rodeado de tiendas de alta costura, galerías de arte y famosas casas de subastas— y la inspiración para crear nuevos diseños, la llamada «spice pija» ha encontrado también a la arquitecta que se encargará de reformar el edificio de aquí a finales de 2014, fecha en que planea celebrar la inauguración.
Se trata de la británica de origen iraní Farshid Moussavi, conocida por el multimillonario complejo del puerto de Yokohama, en Japón, —que diseñó junto a su marido, el español Alejandro Zaera—, y por su participación en el Parque Olímpico de Londres en 2012.
Después de dejar las Spice Girls en los años noventa, la cantante decidió probar suerte en la pasarela, primero, y con la moda, después.
Botas de tacón ceñidas hasta la rodilla, unos pantalones cortos muy ajustados y un jersey sin mangas de cuello alto que la modelo portó sin sujetador fueron las primeras prendas con las que recorrió la pasarela, en un desfile que cerró ella misma con un vestido flamenco granate y bermellón.
Según ha señalado en varias ocasiones, Victoria cree que éste es el mejor momento para arriesgarse porque «conoce» a sus clientes y quiere que «vean la marca» a través de sus ojos.