Gente de aquí y de allí | Trabajo en la calle
«El sexo también es salud»
Las prostitutas aseguran que la nueva Ley de Seguridad Ciudadana y las ordenanzas municipales están «aniquilando» el negocio.

Una mujer ejerce la prostitución junto a una carretera en Lérida.
Las trabajadoras del sexo, como ellas se autodenominan, han convocado una manifestación en Madrid mañana sábado para mostrar su rechazo a la propuesta de Ley de Seguridad Ciudadana que impulsa el Ministerio del Interior. «Creemos que el espacio público es muy grande y exigimos que el Gobierno favorezca la convivencia pacífica de todos y no los intereses empresariales, como está intentando hacer mandando a la clandestinidad y a los clubs a estas mujeres», explica Cristina Garaizabal, miembro de la Asociación Hetaria, un colectivo que defiende los derechos de estas mujeres
«Multando a nuestros clientes nos dejan sin trabajo», dice Nereida Lakuló, que se define como «prostituta y ama de casa». Para ella, el sexo «es salud y es para todos», y lo que conseguirán estas normativas es que las prostitutas estén más estigmatizadas aún que en la actualidad.
Aseguran que propuestas legislativas como ésta o las ordenanzas municipales del Ayuntamiento de Madrid están «aniquilando» el trabajo de estas mujeres. «Seremos víctimas y esclavas de la señora Botella», asegura una de sus miembros, Carolina Hernández. En cuanto a la trata de mujeres, esta asociación rechaza tajantemente estas prácticas pero dice que hoy en día se están confundiendo conceptos.
Explotación
«Se ha puesto muy de moda el término ‘explotación sexual’ sin que nadie sepa muy bien qué significa», explica Garaizabal, quien también señala que debería hablarse de ‘explotación laboral’ en caso de que el ejercicio del sexo no fuera voluntario, para así poder dar soluciones laborales y poder sacar a estas mujeres de sus situaciones de esclavitud aunque, añade, «no es el caso de las que forman parte de esta asociación».
Las prostitutas están orgullosas, aseguran, de llevar el pan a sus casas todos los días «no con el sudor de nuestra frente sino con el de nuestro sexo».