«A Rouco le ha ido mejor con Zapatero que con Rajoy»
Ha sido el hombre que ha marcado el rumbo de la Iglesia católica en España a lo largo de dos décadas. Durante mucho tiempo su nombre era sinónimo de poder. El presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, ha sido la voz de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI en España, el ariete contra el ‘laboratorio laicista’ que se estaba fraguando en ese país que antaño fue luz de Trento y martillo de herejes. El director de la revista Vida Nueva y sacerdote, Juan Rubio, desmenuza las claves del largo mandato del cardenal al frente de la jerarquía católica en El fin de la era Rouco (Península). Su gobierno de los asuntos eclesiásticos se traduce en un acusado «presidencialismo», aunque deja cuestiones sin resolver, como las pulsiones nacionalistas de las Iglesias vasca y catalana. Pese a los encontronazos con el Ejecutivo socialista, Rubio piensa que al purpurado «le ha ido mejor con Zapatero que con Aznar y Rajoy».
«Los pactos (de la Iglesia) con la izquierda son más duraderos que con la derecha», aduce el cronista, quien sostiene que a pesar de las tensiones, obispos y Gobierno llegaron a un «punto muerto para el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011».
Rouco nunca creyó que con Rajoy la Iglesia pudiera obtener una situación privilegiada. Viejos contenciosos envenenaron las relaciones.