A LA ÚLTIMA
Mónica y su mundo (mundial)
Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, de cierto tipo de empresarios, cree que hay gente que no vale para nada. O, más exactamente, trabajadores, o sea, pobres, que no valen para nada. Tampoco hay que echarse las manos a la cabeza: habita un mundo donde se cree que los pobres son criaturas inferiores. En otros países, no sé, pero en España, desde luego. No hay más que ver como ese mundo, el de las grandes fortunas y los grandes privilegios, ha tratado siempre aquí a quienes no pertenecen a él. Sin embargo, el dinero, ni todo el oro del mundo, blinda contra el ridículo más espantoso, aquél en el que doña Mónica incurre cuando, clamando para que a los trabajadores sin empleo se les regatee también el socorro para la supervivencia, argumenta que el subsidio de paro es en España el más generoso «del mundo mundial». ¡Del «mundo mundial»!
Hay una aristocracia de la pasta, a menudo edificada sobre la explotación de las personas y el saqueo de los bienes nacionales, y una aristocracia del mérito y del esfuerzo. Doña Mónica no pertenece, ciertamente, a la segunda. Lo acredita su biografía, su curriculum, pero también eso del «mundo mundial» que al oírlo tanto sonroja. A doña Mónica, de añeja estirpe dineraria, todo le vino dado desde que nació.
Son muchos los abusos que de la plutocracia en el gobierno está recibiendo el pueblo, muchos niños con hambre, muchos jóvenes sin futuro, muchos hombres y mujeres consumiéndose en lo mejor de la edad por estar mano sobre mano. Son muchos también, aunque Mónica Oriol lo desprecie o lo ignore, que se resienten en su dignidad por recibir subsidios que, encima, se les entregan como limosna. Y lo que es peor, muchos también que, despojados de dignidad y orgullo por el estado de mendicidad en que han quedado, extienden la mano para que sus hijos tengan algo que llevarse a la boca. Entonces Mónica y su círculo, que reinan sobre eso, que contribuyen a eso, sueltan, y se quedan tan a gusto, la tan pueril como cruel majadería del «mundo mundial».