Gente de aquí y de allá | ‘Agroglamour’
Cans a la gallega
Una localidad de Pontevedra con nombre de perros aprovecha el parecido fonético con la francesa Cannes para un festival de cine desternillante.

Foto de familia de los organizadores del festival de cine en la localidad pontevedresa de Cans.
La pequeña parroquia de Cans, en Porriño (Pontevedra), se ha engalanado para la presentación este lunes de la undécima cita con un desternillante festival de cine con mucho «agroglamour», que nació en el año 2004 como una broma por el parecido fonético con la refulgente ciudad de Cannes, en Francia.
A diferencia de lo que ocurre en ese paraíso de la Costa Azul, en este pueblo gallego, cuyo nombre traducido al castellano serí ‘perros’, la alfombra roja se sustituye por dosis de humoradas y salero, las lujosas limusinas por «chimpines» -tractores pequeños-, las proyecciones son en bajos y bodegas, y los conciertos ocupan los hórreos y los gallineros.
La propuesta de Cans es, en su campo, tras Sitges y San Sebastián, la convocatoria con más seguidores en las redes sociales, y la que lleva incluso a la iglesia a adecuar los horarios de misa para que no coincidan con los momentos álgidos del mismo. Plagada de pedigrí, esta nueva edición, que se celebrará desde el 21 hasta el 24 de este mes, aspira a ser la más «variopinta» de toda la trayectoria de este circuito dedicado al mundo del celuloide y adaptado al rural.
Fue en 2004 cuando el vecino de Cans y director del certamen, el guionista Alfonso Pato, decidió junto con la asociación cultural del lugar, Arela, poner en marcha este proyecto, haciendo un curioso y divertido juego de palabras inspirado en el parecido fonético entre su pueblo y el prestigioso certamen de los vecinos galos.Ahora, una década y un año después, la presencia de grandes figuras del cine y de la escena cultural española, como Gracia Querejeta, Karra Elejalde y María Bouzas, avalan este festival como uno de los más importantes de la cultura cinematográfica nacional, en buena parte por su ingenio, al que contribuye todo el vecindario. Pato ha anunciado que «la totalidad» de la comunidad de la parroquia, que cada año presta sus casas, fincas o establos para que hagan de infraestructuras en las que mostrar las películas, tendrá un papel «fundamental», al formar parte del jurado.