Gente de aquí | Los programas que funcionan
El viaje que cambió sus vidas
Siete niños saharauis que vinieron a León en verano con el programa Vacaciones en Paz viven aún con sus familias de acogida y estudian carreras.

Salmou Bar, Daniela Mohamed y Hadi Alali, tres de los niños que vivían en los campos de refugiados de Tinduf.
Llegaron a León por primera vez gracias al programa de Vacaciones en Paz de la Asociación Saharaui para el desarrollo. Con siete años, desnutridos, dejaban atrás los campamentos de Tinduf, en tierra de nadie. Ahora son adultos, mujeres y hombres con futuro, que estudian o trabajan en León. Decidieron quedarse. Fue un viaje sin retorno por voluntad propia y gracias al apoyo de las familias adoptivas que, con el visto bueno de sus familias biológicas, les ofrecen un futuro. Son media docena de una población de saharauis que sólo contabiliza cuatro familias en León de las diecisiete de hace diez años. La asociación trae este año a veinte menores. Tres veces menos de los que se trasladaban hace una década. «La crisis ha reducido a la mitad las ayudas de la administración y ahora no podemos traer a tantos niños», explica la presidenta, Lourdes Magaz. Seis familias esperan a un menor saharaui, pero las posibilidades se reducen.
El mayor problema de los adultos es la documentación. Los trámites se alargan en los despachos con el riesgo de dejarlos indocumentados.
Daniela Mohamed tiene 23 años. Vino a España por primera vez hace dieciséis años y la dejaron en un hospital. La asociación le buscó una familia de acogida en León al verano siguiente y otros cuatro más, y ya no se fue. «Me quedé». Maxi y Chon la han acogido como una hija y le pagan los estudios desde entonces. Este año acaba Trabajo Social. Tiene que renovar su carné de estudiante cada año en Argelia. «Tardan mucho».
Hadi Alali tiene 23 años. Estudia Administración y Dirección de Empresas. Llegó a León con 7 años y se quedó con Ana María y Jose. «Al principio me costó, pero ahora estoy muy bien, tengo a mis amigos y voy a visitar a mi familia todos los veranos»
Salmou Bar tiene 25 años, está casado con una leonesa y estudia Emergencias Sanitarias. Su preocupación es que España le reconozca el matrimonio que se celebró en el Sáhara, donde su mujer, enfermera, trabajaba como cooperante. «Tengo un permiso de residencia pero no autorización para trabajar. Llevo con los trámites dos años y medio».
La asociación organiza del 5 al 7 de junio unas jornadas saharauis para dar a conocer la realidad de un pueblo olvidado por la comunidad internacional. Un marcha solidaria por la calzada romana el 8 de junio, mesas redondas, películas, conferencias y espectáculo forman parte del programa.