El papa destituye a un prelado que protegió a un acusado de pederastia
El pontífice sigue con su ofensiva contra los escándalos.
La nueva ofensiva del papa contra el escándalo de la pederastia en el clero prosiguió ayer tras el histórico arresto el martes en el Vaticano del arzobispo polaco y ex nuncio en República Dominicana, Jozef Wesolowski. Esta vez ha sido apartado de su cargo el obispo de Ciudad del Este, en Paraguay, Rogelio Livieres, rodeado de varias polémicas, la más grave la protección de un cura acusado de abusos sexuales sobre menores en Estados Unidos.
También trascendieron ayer las identidades de los otros dos obispos que están siendo investigados por la Santa Sede: el chileno Marco Antonio Órdenes, suspendido de sus funciones, y el peruano Gabino Miranda, ya alejado de su diócesis. También está en marcha un juicio en Polonia en el que está bajo sospecha el cardenal Kazimierz Nycz, que ha prestado declaración por no haber denunciado los abusos de un párroco en su archidiócesis. En el caso de Paraguay el escándalo se centra en el vicario general de la diócesis, el sacerdote argentino Carlos Urrutigoity, que desde su paso por un seminario lefevbriano dio muestras de sus inclinaciones y que pese a los informes internos que lo advertían fue saltando de diócesis hasta que acabó en 1998 en Scranton, Pensilvania. En 2002 fue denunciado por estudiantes y enviado a someterse a una terapia a Canadá. Pese a que sus superiores lo juzgaron «una grave amenaza para los menores», y advirtieron al Vaticano, reapareció en Paraguay en 2004, donde hizo carrera amparado por Livieres y es incluso encargado de jóvenes y seminarios. Entretanto su diócesis de origen pagó 400.000 euros de indemnización a las víctimas.
Livieres, conservador y miembro del Opus Dei, mantenía desde hace años una dura pugna con parte de la Iglesia local que ha degenerado en una gran división, con cruces de acusaciones, desde la línea doctrinal y la dudosa gestión del seminario a presuntas irregularidades financieras. El punto culminante de esta tensión fue la asombrosa respuesta en público de Livieres al arzobispo de Asunción, Pastor Cuquejo, que le exigía abrir una investigación sobre las acusaciones de pederastia a Urrutigoity: «Yo creo que Cuquejo es homosexual». Al final el papa optó por mandar una inspección en julio. Francisco pidió luego al obispo que renunciara, pero éste se negó y al final ha optado por destituirle.