Teresa Romero derrota al ébola tras cuatro pruebas negativas consecutivas
Los médicos apelan a la «prudencia ya que de momento sólo se ha contenido el virus» .

El equipo médico que atiende a Romero al comunicar la noticia ayer por la tarde.
La sonrisa de sus médicos adelantó la noticia. La confirmó, en palabras sobrias, el doctor José Ramón Arribas, jefe de la unidad de Enfermedades Infecciosas del hospital La Paz-Carlos III. Cuatro análisis consecutivos han dado negativo y, por tanto, se cumplen los criterios para considerar que Teresa Romero está libre del virus. Ya no tiene ébola, ni lo tendrá nunca más, y ya no puede contagiar a nadie. Pero todavía tiene que lidiar con el resto de su convalecencia antes de poder volver a casa.
La auxiliar de enfermería ha superado la infección, pero aún no está completamente sana. Tiene que recuperarse de los daños que la fiebre hemorrágica por ébola ha causado durante su ataque, de dos semanas -la segunda especialmente virulenta- contra su cuerpo. «Todavía tendrá que pasar unos días ingresada», afirmó Arribas, que no quiso ser más específico y recordó que «hay que ser extraordinariamente prudentes; de momento sólo se ha contenido el virus». Aun así, confirmó que, como ocurre con la mayoría de supervivientes de esta dolencia, es posible que su recuperación sea completa, libre de secuelas. «Aunque llevará un tiempo», sentenció.
La portavoz de la familia, Teresa Mesa, aseguró ayer que espera que hoy miércoles -«o pronto»- trasladen a la auxiliar de enfermería de la sexta a la quinta planta. En esta última está su marido, Javier Limón, junto a las otras 14 personas en observación por haber estado en contacto con ella mientras manifestaba síntomas. En cualquier caso, como superviviente, Romero es a la vez inmune y no contagiosa.
No se sabe qué ha salvado la vida de la auxiliar de enfermería. Si ha sido su propio cuerpo el que generó anticuerpos a tiempo, si ayudó el suero hiperinmune de la superviviente guineana Paciencia Melgar, o si el antiviral fapifiravir limitó los efectos dañinos de la infección. «Sin grupo de control no podemos determinar qué sirve y qué no», declaró el doctor Arribas. Sin otros pacientes en condiciones similares -pero sin tratamiento- con los que comparar, no es posible determinar la eficacia de una medicación. Por eso, ambos se consideran experimentales y sólo se consiente su administración en situaciones extremas. De vida o muerte.
De lo que sí estaban seguros los cuatro médicos que anunciaron ayer la noticia es de que Romero ha mostrado una «enorme fortaleza física y mental» durante todo el curso de la enfermedad.
En cualquier caso, en la supervivencia de la auxiliar de enfermería han participado más de 50 profesionales sanitarios.