La penúltima víctima del violador de Ciudad Lineal facilitó las pistas clave
La testigo protegido 3 (TP3), fue capaz de hacer dos croquis del edificio donde Antonio Ortiz abusó de ella .
En el sumario se llama solo TP3 (testigo protegido 3). No consta ni su edad ni, por supuesto, nada que pueda identificar a esta niña. Lo que sí desvelan los informes policiales de esta causa judicial es que el testimonio de esa pequeña, la penúltima víctima conocida del pederasta de Ciudad Lineal, fue la clave para la captura de Antonio Ortiz.
Parece increíble que esa menor, drogada con pastillas minutos después de ser secuestrada la tarde del 10 de abril de este año, pudiera dar tantísimos detalles a la Policía. Es más, fue capaz de hacer dos croquis del edificio de la calle Santa Virgilia 3 de Madrid, en el que se ubica la vivienda donde abusó de ella y de, al menos, otra niña.
Aquellos dibujos y sus narraciones describían un edificio poco habitual, con un aparcamiento en forma de «herradura». Un dato que, unido al rastreo de miles de llamadas telefónicas de la zona y sobre todo las explicaciones cada vez más detalladas de TP3, fueron estrechando el cerco sobre Ortiz, hasta que fue atrapado a finales de septiembre en su escondrijo de Santander.
La ayuda de la niña fue inestimable. Hasta aquel 10 de abril todo eran contradicciones entre los testigos de las anteriores agresiones, pero la pequeña víctima centró la investigación desde el principio. Desde la primera noche ya habló de que el pederasta viajaba en un coche gris de marca Toyota. Es más, que una vez que le hizo subir al vehículo condujo por calles que identificó, no por sus nombres, sino porque allí vivían sus «amiguitos» tales o cuales.
Todavía medio drogada, le contó a su madre y a los policías que habían abusado de ella en un piso de una cuarta o quinta planta con ascensor, cuyo interior llegó a describir con pericia de adulto. Y dio datos exactos sobre el pederasta: «varón, de 175 centímetros de altura, pelo corto, liso, peinado de lado, con un reloj en la mano izquierda con números romanos, barba de tres días y ojos de color castaño».
La avalancha de datos y la ayuda de los funcionarios que trabajaban en Ciudad Lineal condujo a principios de septiembre al edificio de Santa Virgilia y al hijo de la dueña del piso en reforma, Antonio Ortiz. El 24 de septiembre fue arrestado en Santander.