La Cumbre de Lima se extiende al fin de semana para lograr el consenso
Superado el plazo de negociación, se busca un acuerdo mundial de control de emisiones.
La conferencia internacional del cambio climático de Lima (COP20) no alcanzó su objetivo en el plazo previsto. Los doce días de negociaciones no bastaron para llegar a un acuerdo que sentase las bases de un pacto mundial de lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero, como la voluntad era lograrlo, se optó por disputar el tiempo de descuento. En vez de clausurar el viernes -como estaba previsto-, se abrió un nuevo debate ayer sábado. Sin un documento ambicioso, concreto y consensuado entre todos, las posibilidades de éxito en 2015 en París -donde se espera definir definitivamente el plan de choque contra el calentamiento global- son mínimas.
«Casi lo tenemos. Tenemos que hacer un esfuerzo final», aseguró el viernes el ministro del Ambiente de Perú y presidente del COP20, Manuel Pulgar Vidal, para animar a continuar las negociaciones el sábado. Al menos tres grandes escollos se han interpuesto entre el consenso y un nuevo fracaso: el grado de implicación de los países en vías de desarrollo en la reducción de emisiones, las compensaciones económicas a las naciones que sufren las consecuencias del cambio climático y no han ayudado a provocarlo y, también, la necesidad de hacer del acuerdo un compromiso vinculante.
El objetivo principal de la COP20 ha sido pactar el documento de base con el que trabajar en Paris 2015 (COP21). Que los 196 países participantes pusiesen sus cartas sobre la mesa. Allanar el camino para que, a finales del próximo año, el planeta entero decida cómo va a evitar que la temperatura de la Tierra suba más de dos grados -con respecto a la época preindustrial- antes de fin de siglo. Según la comunidad científica, cualquier aumento más allá tendrá consecuencias climáticas catastróficas. Aumento del nivel del mar, deshielo de los glaciares, muchos más fenómenos meteorológicos extremos, desertificación, sequías. Si no se hace nada a tiempo, las proyecciones apuntan a un aumento de cuatro grados antes de 2100.
«Las decisiones que se tomen, o nos situarán en la senda del trabajo hacia París o nos condenarán a un futuro peligroso», aseguró Jan Kowalzig, asesor de Oxfam. Aunque la percepción general antes de la Cumbre era de optimismo -porque Estados Unidos y China habían llegado a un pacto bilateral de reducción de emisiones, y entre ellos dos representan más del 40% del total-, las últimas jornadas de la Cumbre han puesto de manifiesto, de nuevo, las dificultades de conjugar tantos intereses distintos. Incluso durante la jornada adicional de ayer la sensación fue de bloqueo y de incapacidad para alcanzar el acuerdo ambicioso esperado.