Carta sin sello
Querido Gamberrín:

Incluyo en sobre aparte la recomendación que me pides para los Reyes Magos, pero, tal como te has portado, dudo mucho que sirva. Coincidí en la mili con Melchor y le hice la guardia de la noche del 5 de enero, cierto, pero recuerda que el año pasado les pusiste laxante en el agua para los camellos y no lograron llegar a Oriente hasta la primavera. Se lo haces a Papa Noel y te despierta a pescozones. Tu conducta en 2014 no fue como para tirar cohetes: te subiste a la mosca de Arroyo y tuvieron que bajarte los bomberos, llamabas a escondidas ET con el móvil de tu padre, apuntaste por tu cuenta a la yaya a un vuelo de la Nasa... ¿Y te extraña que tu madre se pregunte si te tuvo con el pirata Bocanegra? En cambio, lo de grafitear la calva del maestro mientras echaba la siesta puede pasar por travesura menor. Entiendo tu congoja, te han dicho en casa que ya no te libras del carbón ni mediando por ti el pequeño Nicolás. Sólo tienes siete años, Gamberrín, resérvate para la adolescencia. Ánimo, finalmente nos salva el amor. Y tú eres bueno, aunque cargante. Algo te caerá, además de collejas.
Cuidadín