Diario de León

El papa abomina del «alzhéimer espiritual» que se extiende en la Curia

Francisco radiografía sin piedad el Vaticano y pide una auténtica conversión interna.

Publicado por
ÍÑIGO DOMÍNGUEZ | ROMA
León

Creado:

Actualizado:

La felicitación navideña del papa a los altos cargos de la Curia y luego a los empleados vaticanos fue como para que salieran corriendo y algunos se arrojaran al Tíber. La Navidad no es para Francisco tiempo de hipocresías y compadreo ficticio, sino el mejor momento para el examen de conciencia y la penitencia, así que dejó de lado el protocolo y les pegó un repaso histórico a cardenales y prelados, una feroz y exhaustiva censura de vicios sin precedentes en los últimos pontificados y que más bien tienen eco de diatriba luterana a los papas corruptos del Renacimiento. Cosas que si las hubiera dicho otro habrían sido tachadas de anticlericales. Entre las frases más duras y que lo dicen todo, la acusación de padecer un «alzhéimer espiritual».

Atacó a quienes viven «una doble vida fruto de la hipocresía típica del mediocre», a los que se convierten con los cotilleos en «homicidas a sangre fría» de la reputación de los demás, o a aquellos que se instalan en «mundos paralelos donde descuidan todo lo que enseñan severamente a los demás». No se trató de frases sueltas, como hizo en su día Benedicto XVI o sus predecesores en distintos momentos. Aquello respetaba siempre el estilo aterciopelado del Vaticano, envolviendo las puyas en folios de discurso, y luego no pasaba nada.

Bergolio dedicó toda su intervención, que se podría definir como quirúrgica, a extirpar los males de la Curia y, es más, con severa precisión de jesuita puso en fila estos pecados y enumeró quince. Tal cual. Se ve que en año y medio se ha hecho una idea bastante aproximada de lo que le rodea. Otra cosa es si conseguirá cambiarlo, o si ahora se redoblará la resistencia en una guerra abierta. Aumenta la expectación por su esperada reforma de la Curia, que no acaba de llegar.

Lo llamó «catálogo de enfermedades» y a medida que iba leyendo a más de uno se le haría un nudo en la garganta. Por ejemplo, hay una mención muy clara al anterior secretario de Estado de Benedicto XVI, Tarcisio Bertone, sustituido este fin de semana en su último cargo, el de camarlengo, y que se acaba de trasladar por fin a su ya famoso ático de 350 metros. Consúltese, si no, el punto 13 del catálogo, «La enfermedad del acumular», y lo que dijo el papa: «Los jesuitas españoles describían la Compañía como caballería ligera de la Iglesia y recuerdo la mudanza de un joven jesuita que, mientras cargaba un camión con todas sus cosas, maletas, libros, objetos, regalos, le dijo un viejo jesuita: ‘¿Y esto sería la caballería ligera de la Iglesia?’. Nuestros traslados son un síntoma de esta enfermedad».

tracking