El ébola fuerza a buscar una vacuna
El compuesto probado en África, pese a que cumplió su propósito de proteger contra el virus, no desarrolla una respuesta inmunitaria permanente en el sujeto.
Una misma medicación puede tener efectos distintos en poblaciones diferentes. Por eso es fundamental que las que se van a usar en África prueben su eficacia in situ. Ahora, por primera vez, se ha demostrado que un medicamento candidato a inmunizar a los humanos contra el ébola cumple con los requisitos mínimos para que se siga explorando su capacidad de hacerlo. Y lo ha logrado con ciudadanos africanos.
«Es el primer estudio que muestra una respuesta inmune y seguridad comparable a otras en la prueba experimental de una vacuna para el ébola en África», explicó la doctora Julie Ledgerwood, líder del trabajo. «Y es especialmente esperanzador porque la población con mayor riesgo de padecer ébola está en África, y no sería la primera vez que la capacidad protectora de una vacuna es menor entre este grupo de población. Ya ha pasado con otras enfermedades».
Pero no todo son buenas noticias en el desarrollo de estas vacunas. Los ensayos clínicos de la candidata canadiense se han detenido porque algunos de los participantes afirmaron sufrir dolores en las articulaciones. Aunque según los doctores que las llevaban a cabo es una reacción normal a la respuesta inmune que provocan las vacunas -igual que la fiebre-, han decidido interrumpir temporalmente el experimento para cerciorarse de que no hay un motivo oculto. «Es un fenómeno bien documentado y no ha preocupado a los especialistas», explicaron desde el Hospital Universitario de Ginebra (Suiza), donde se realiza la prueba. «La interrupción temporal de un ensayo clínico es una medida de precaución habitual en estos casos».
Estos efectos adversos, explicaron, solo se dieron entre los pacientes que recibieron las dosis más altas de la vacuna. Los ensayos clínicos en fase 1, como éste y como el que se hizo en África, se llevan a cabo precisamente para determinar que la medicación que se inocula es segura, y también para calcular las dosis adecuadas. Se hacen después de probar su eficacia en primates no humanos.
La vacuna que se puso a prueba en África cumplió su propósito -comprobar que no es tóxica- aunque no desarrolló una respuesta inmunitaria permanente. En un artículo publicado en la revista The New England Journal of Medicine , la doctora Ledgerwood y su equipo explicaron que, cuatro semanas después de las primeras inyecciones, la mitad de los pacientes habían desarrollado anticuerpos contra el ébola. Sin embargo, el efecto no fue duradero; once meses después habían desaparecido de la sangre.
La gravedad de la epidemia del ébola y su propagación descontrolada durante meses han forzado a la comunidad científica a acelerar los procesos habituales de diseño, prueba y certificación de vacunas. Los resultados de este estudio, explicó un investigador británico, son una prueba de ello.