El papa se reúne con las familias filipinas más desfavorecidas

El papa Francisco bendice a una creyente.
El papa Francisco se reunió ayer en un emotivo acto con algunas familias de Filipinas para conocer de primera mano las calamidades e injusticias que viven los más desfavorecidos del país.
El pontífice, que llegó puntual al encuentro, fue recibido con gritos y aplausos ensordecedores de las 15.000 personas que acudieron al palacio de deportes de Mall of Asia, en Manila.
Miles más se congregaron en los alrededores del recinto para presenciar el acto y, aunque no pudieron acceder al edificio, recibieron al pontífice con el mismo entusiasmo.
«Porque el papa hace cosas como esta, hablar con los más desfavorecidos, es por lo que los filipinos nos sentimos tan cercanos a este papa», declaró Ester Castillo, ama de casa de 45 años, que lo esperó en el palacio de deportes durante horas.
«Él cocina, como nosotros, y utiliza el transporte público, como nosotros. Ese es el mejor ejemplo que puede dar un líder», agregó la mujer.
Los que sí accedieron al interior del recinto, muchos de ellos ataviados con camisetas con el rostro de Francisco, observaban entusiasmados cómo el máximo representante de la Iglesia Católica saludaba pausada y alegremente a varias de las familias que se encontraban en primera fila y que protagonizaron el evento.
Desde el colorido escenario, el pontífice escuchó pacientemente los testimonios de tres familias filipinas que representaban tres de las penalidades comunes que se sufren en el país: la pobreza, la emigración en busca de trabajo y la discapacidad de algún miembro.