El papa Francisco reclama a los cardenales que no se conviertan en una «casta»

El sumo pontífice pide difundir la misericordia de Dios a todos.
El papa Francisco instó ayer a los cardenales de todo el mundo a no convertirse en «una casta» tras advertir de que la Iglesia se juega «su credibilidad» con la reintegración de los marginados y de los olvidados.
«El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todos», afirmó el papa durante la homilía pronunciada en la basílica de San Pedro. El sumo pontífice concelebró la misa solemne con cerca de 160 cardenales provenientes de los cinco continentes, entre ellos los 20 que recibieron la víspera el título cardenalicio. Sólo uno de ellos, el colombiano José de Jesús Pimiento, de 95 años, no pudo asistir a la ceremonia por motivos relacionados con la edad. Francisco, que aparecía algo cansado tras una semana intensa de reuniones con los cardenales para evaluar los avances de las reformas que impulsa, ilustró con palabras claras los principios de su pontificado, inaugurado hace dos años.
«Jesús no tiene miedo a los escándalos. No tiene miedo a las personas obtusas, que se escandalizan de cualquier apertura, a cualquier paso que no entre en sus esquemas, a cualquier caricia que no corresponda a su forma de pensar y su pureza ritualista ha querido integrar a los marginados, salvar a los que están fuera del campamento», dijo.
El papa habló de lo que llamó «la encrucijada» que vive la Iglesia hoy en día, dividida entre dos lógicas: «El miedo de perder a los salvados y el deseo de salvar a los perdidos».