Diario de León

Zaragoza activa la alerta naranja ante una nueva crecida del río Ebro

Los vecinos de Pradilla evacuados iniciaron ayer el regreso a sus hogares.

El parque de Macanaz, en Zaragoza, fue anegado ayer por el agua.

El parque de Macanaz, en Zaragoza, fue anegado ayer por el agua.

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efe | zaragoza

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El Ayuntamiento de Zaragoza activó ayer la alerta naranja, el nivel más alto de movilización, para proteger a la ciudad de la crecida del río Ebro, ante el «baile de cifras» y la «inexactitud» sobre la hora de llegada de la punta de la avenida.

Se movilizó a 130 efectivos de la unidad de apoyo operativo de la Policía Local, a toda la plantilla de Bomberos de Zaragoza y a la Unidad Verde del Ayuntamiento de Zaragoza, tras una reunión de coordinación localcelebrada ayer. Así lo explicó el consejero de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Carlos Pérez Anadón, quien dijo que todo el operativo de gestión al completo está activado, como si la punta de la crecida hubiera llegado ya a la ciudad.

Por su parte, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) consideró ayer que la avenida extraordinaria del río «ha sido muy seria» y ha generado «mucho nerviosismo», aunque lo «positivo», hasta ahora, es que no ha afectado de forma importante a núcleos urbanos. En cuando a Pradilla y Boquiñeni, dos pueblos de la provincia de Zaragoza que fueron desalojados el sábado, se han evitado inundaciones en los núcleos urbanos, aunque esta última localidad llegó a estar en una «situación límite», según De Pedro, que destacó las actuaciones realizadas en otras localidades de la Ribera Alta del Ebro como Remolinos, Cabañas o Torres de Berrellén, que han presentado una situación «complicada».

El caudal que traía ayer el Ebro a su paso por la capital aragonesa fue de 2.200 metros cúbicos por segundo y una altura de unos 5,50 metros y las previsiones de crecida se sitúan en el orden de un centímetro a la hora.

El lento descenso del nivel de la inundación provocada por la crecida del río Ebro en Navarra impidió ayer iniciar las labores de achique en los cascos urbanos de las localidades de Tudela y en Buñuel, según informa el Gobierno foral. Además, el desbordamiento del Ebro mantiene cerradas todavía carreteras en la Ribera, mientras en la mitad norte de la Comunidad Foral hay cortes por desprendimientos o hundimientos de calzadas.

El lento descenso del nivel de agua en este río hace que permanezca anegada también una gran extensión de terreno. Durante las últimas horas, la altura de la inundación en Tudela ha bajado en unos 30 centímetros, insuficiente para iniciar las labores de achique.

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