Culminan con éxito un trasplante de cara a un hombre en Barcelona
Un equipo de 45 profesionales del hospital Valle de Hebrón, en Barcelona, ha culminado con éxito un trasplante de cara, el segundo que practica este centro en su historia. La intervención ha implicado la reconstrucción de los dos tercios inferiores de la cara de la persona operada, el cuello, la boca, la lengua y la faringe.
El paciente estaba afectado desde hacía 20 años por una deformación progresiva de los tejidos de la cara, debido a un tumor vascular que le provocaba graves problemas de visión, habla y sangrados, hasta el punto que ponía en «riesgo su vida», según los responsables médicos, que señalaron que es la primera vez en el mundo que se lleva a cabo un trasplante de esta complejidad.
Hace cinco años, el Valle de Hebrón anunció el primer trasplante de cara total en el mundo a un hombre, Óscar, que sufría una deformidad grave en la cara causada por un traumatismo que le había dejado sin nariz, fosas nasales, y que le había deformado el maxilar superior e inferior, los pómulos, los labios, la boca y las partes blandas de la cara. Al paciente, que actualmente hace vida normal, se le trasplantaron toda la piel y músculos de la cara, la nariz, los labios, el maxilar superior, todos los dientes, el paladar, los huesos de los pómulos y la mandíbula mediante técnicas de cirugía plástica y microcirugía vasculonerviosa. Tras la Fe de Valencia y el Virgen de Rocío de Sevilla, el Hospital del Valle de Hebrón de Barcelona fue el tercer centro español que completó con éxito un trasplante de cara en España en abril de 2010, si bien, en ese caso fue el primero que operó el rostro en su conjunto.
Es el segundo trasplante culminado con éxito en el Valle de Hebrón. En el centro barcelonés señalan que el paciente había sido valorado en diferentes hospitales internacionales (Clínica Mayo, Harvard…) donde se le consideró «inoperable». Por la evolución de su patología, con una deformidad progresiva y hemorragias severas que suponían un riesgo para su vida, el equipo del Valle de Hebrón consideró que la única opción de tratamiento era extirparle el tumor y los tejidos deformados, y reconstruirle el rostro con un trasplante de cara. La intervención, realizada a principios de febrero, fue de alta complejidad, duró 27 horas y fue «extremadamente peligrosa».