GENTE DE AQUÍ
Y el vestido se hizo escultura
La leonesa Gabriela González presenta en el Auditorio ‘Ars Indumenti’

La leonesa Gabriela González posa en la exposición del Auditorio que exhibe sus creaciones
En el Auditorio Ciudad de León se muestra una exposición donde la indumentaria, los vestidos, se han convertido en auténticas esculturas. Las telas cobran vida propia y, además de servir de protección y adorno, poseen toda la belleza del mejor arte. Y este milagro sucede por obra y gracia de una artista leonesa: Gabriela González.
Ars Indumenti es una muestra sorprendente que nos acerca los vestidos del siglo XXI. Las formas de las creaciones de Gabriela juegan con el espacio, vuelan ingrávidas y gentiles como las vestiduras de las princesas de los cuentos de hadas, pero son tremendamente actuales, absolutamente contemporáneas. Y todas ellas tienen un denominador común: la belleza.
Gabriela González es técnico superior de Artes Plásticas y Diseño Textil. Su trabajo profesional también gira en torno al vestido, ya que realiza patrones industriales. Pero cuando de verdad sale a flote su creatividad es cuando crea sus modelos únicos, como los quince que pueden verse en esta exposición y que sorprenden tanto por sus audaces líneas como por su colorido. La creación de estas auténticas obras de arte es ciertamente complicada, «Intento emplear en su elaboración -dice- tejidos muy diversos, que tengan una base de seda, linos, algodones… para modelarlos como si de esculturas se tratara. Para ello me ayudo de látex y de otros productos que me permiten proporcionar cierta rigidez a las telas. Disfruto modelándolas, dotándolas de nuevas formas. Es un trabajo de investigación de los materiales, de estudio de los patronajes y de búsqueda de la belleza estética». Complejos patrones se alían con preciosas telas para llevarnos hasta las imágenes de época. Tejidos volubles se transforman en planos rígidos para formar objetos propios de la papiroflexia. Todo ello conforma un conjunto de modelos con el denominador común de tratar de ir más allá del objetivo primero de la indumentaria, cubrir el cuerpo, para tratar de recrear nuestra vista con imágenes bellas, alegres o transgresoras.