Diario de León

Una veintena de personas protestan ante el ático en el que vive Rouco

El ex arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.

El ex arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.

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r. c. | madrid
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Una veintena de personas se concentraron ayer frente al domicilio del ex arzobispo de Madrid Antonio María Rouco Varela, quien después de su retirada ha decidido vivir en un ático de 370 metros cuadrados junto a la catedral de la Almudena. Uno de los promotores de la protesta, Carlos Fernández Barberá, aseguró que la intención del escrache es que el cardenal se percate de que ha tomado un «camino equivocado».

La vivienda, que consta de seis habitaciones y cuatro cuartos de baño, está valorada en 1,5 millones y su reforma ha costado a la Iglesia unos 370.000 euros.

Los congregados exhibían pancartas en las que se podía leer ‘Un Papa con una vida humilde y un cardenal jubilado viviendo con lujo ¿Quién lo entiende?’ o ‘Rouco, vive como el papa’. Los participantes en el escrache, miembros de agrupaciones de la Iglesia de base de Madrid, consideran que el dispendio contradice el espíritu del Evangelio y la pobreza y la humildad que la Iglesia predican.

Abolición

Para el portavoz de los manifestantes, la Iglesia del despilfarro y alejada de los pobres debe ser abolida, no por capricho de nadie sino porque contradicen las enseñanzas del papa Francisco. No en vano, Jorge Mario Bergoglio renunció a vivir en el Palacio Apostólico del Vaticano, y prefirió instalarse en una modesta habitación de la residencia Santa Marta en la que se alojan eclesiásticos.

Los obispos no han cuestionado la decisión de Rouco, quien ha dirigido con mano de hierro la archidiócesis durante las dos últimas décadas. El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, Jose María Gil Tamayo, cree que la Iglesia tiene la «obligación de sostener a sus obispos eméritos» y «ofrecerles un lugar digno para vivir». El sucesor del cardenal gallego en la archidiócesis, Carlos Osoro, subrayó en su día que el piso pertenece a una fundación, al tiempo que puso en duda el dato -ni confirmado ni desmentido por la Iglesia- de que la reforma costara medio millón de euros.

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