Cinco de las comunidades plantan al ministro por la reválida
A partir del próximo curso, en secundaria y bachillerato servirá para obtener el título.

El ministro de Educación y la secretaria de Estado de Educación durante la conferencia sectorial reunida ayer en Madrid.
Primaria, ESO y bachillerato concluirán con una prueba final. El Ejecutivo las denomina evaluaciones externas. Las cinco comunidades en las que no gobiernan los populares, por su parte, las califican de reválidas sin utilidad educativa. Ayer se celebró una Conferencia Sectorial de Educación -que reúne al ministro y a los consejeros del ramo de las autonomías- para discutir cómo se implementarán. Los representantes de Asturias, Andalucía, País Vasco, Canarias y Cataluña escenificaron su rechazo a la implantación de este examen marchándose del encuentro antes de que comenzase el mismo.
Si no hay cambios sobre lo previsto, la evaluación final de primaria la realizarán, a partir del curso que viene, todos los alumnos al concluir el sexto -y último- curso del ciclo. Se examinarán sus competencias en tres áreas: comunicación lingüística, matemáticas y ciencia y tecnología. Aunque se puntuará con insuficiente, suficiente, bien, notable o sobresaliente, el resultado tendrá carácter solo informativo. En secundaria y bachillerato, sin embargo, la dinámica cambia por completo. Superar estas evaluaciones será requisito imprescindible para obtener el título correspondiente. Ambas constarán de tres partes.
Las cinco comunidades que plantaron al ministro aseguraron que estas pruebas carecen de utilidad educativa. «No sirven para enseñar, ni para aprender, ni para mejorar el sistema», declaró Ana González, consejera de Educación del Principado de Asturias. «Solo para echar piedras en el camino del alumnado hacia la consecución de títulos y el progreso en su educación».