Diario de León
Publicado por
JUAN CARLOS FERNÁNDEZ MENES
León

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Liturgia dominical

Hay pastores y pastores. Es pastor quien guía al rebaño, pero sobre todo lo es quien se entrega al rebaño. Hoy personas e ideologías ofrecen un futuro feliz a los hombres. Jesús nos presenta un criterio para conocer la autenticidad en esta misión de servir a los demás: cuando entra en juego el futuro profesional, la propia fortuna material, la imagen política, la seguridad religiosa, el modelo ideológico, los falsos pastores prefieren poner a salvo esto antes que a la persona. Cuando ven las orejas al lobo, huyen sin arriesgar nada. Las consecuencias las sufren las ovejas. ¡Cuántos llamados líderes políticos, sociales, religiosos, se aferran a su posición mientras las ovejas sufren abandono y muerte! Cuando hay que arriesgar algo es cuando se conoce la verdad. Jesús nos enseña el buen camino. Él arriesga y da su vida y, por eso, puede repartir vida y esperanza. Porque le importan los hombres. Es lo único que le importa. Con su vida se aclara que el buen pastor da su vida y que los falsos pastores buscan preservar la suya. La razón última está en el afecto total por los demás, que eso es el «conocimiento» según la Biblia. Jesús conoce a sus ovejas del mismo modo que se conocen el Padre y Él. La vida se da, en último término, porque amamos al otro que es parte de nuestra vida.

Además, Jesús dice que no habla solo de las ovejas que hay en el redil (=la Iglesia), sino que su preocupación alcanza a todos, porque su corazón no excluye a nadie. Así se entiende que haya personas, aunque no sean creyentes, que arriesgan fortuna, posición, imagen, incluso su vida, por darse a los demás, lo que es una señal evidente de que, quizá sin saberlo, Jesús está en ellos. La marca de Jesús está siempre donde alguien da vida y da su vida. Las fronteras del redil quedan estrechas para el proyecto de Jesús.

Estas ideas se entienden mejor en el tiempo de Pascua, cuando celebramos la vida recibida de quien no dudó en arriesgar la suya. Su vida entregada, el Espíritu, es la piedra angular de nuestra comunidad pascual. Es nuestro modelo de actuación.

Por otra parte, este domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, día dedicado a pedir vocaciones para la vida consagrada y para el sacerdocio. Oremos a la espera de un nuevo Pentecostés vocacional. Hemos de seguir trabajando y sembrando como si todo dependiera de nosotros y, a la vez, sabiendo que todo está en manos del Señor Resucitado, Buen Pastor.

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