La sanidad pública está a la cola en el número de enfermeros
Frente a los 811 de media europea, España sólo tiene 508.
Todos los años salen de las facultades de Enfermería unos 10.000 licenciados. Unos profesionales sanitarios que están teniendo, como en otros muchos sectores, numerosas dificultades para encontrar un trabajo. «O al paro o al extranjero», ha resumido Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE).
Una situación «incomprensible» para el órgano máximo de estos profesionales sanitarios, sobre todo cuando España ocupa, dentro de la Unión Europea, el séptimo puesto por la cola en el número de enfermeros por habitante. Es decir, habría trabajo para muchos más profesionales haciendo el esfuerzo de intentar llegar a la media de los 28 países europeos, que se sitúa en los 811 enfermeras y 332 médicos por cada 100.000 ciudadanos (medida tomada por la Organización Mundial de la Salud para medir la calidad de los servicios de sanidad).
A España le faltan 303 enfermeros y le sobran 38 galenos para cumplir con los estándares europeos. Y tampoco es bueno que haya más médicos que enfermos, ya que las recomendaciones sanitarias indican que por cada tres doctores tiene que haber siete profesionales de Enfermería.
El informe Gravedad de la situación de la Enfermería Española por los incumplimientos de las administraciones sanitarias , elaborado por el CGE, destaca que España, con sus 508 enfermeros y 370 doctores de media, ocupa el puesto 22 dentro de la Unión Europea,. Solo se quedan por debajo Grecia (386 enfermeras), Portugal (436), Chipre (446), Bulgaria (468), Eslovaquia (471) y Letonia (473). Por la parte de arriba se encuentran Finlandia (2.396 por cada 100.000 habitantes), Dinamarca (1.609), Bélgica (1.578), Irlanda (1.520) y Luxemburgo (1.247).
España, según estima el Consejo debería tener 141.783 enfermeros más para llegar a la media europea. Un objetivo a largo plazo, —«Para dentro de diez o quince años», apuntó el presidente de los enfermeros-, que solo se puede conseguir con una «verdadera» implicación de los políticos.