Diario de León

Tierra de tradiciones

El barro ondea bien alto

Jiménez de Jamuz celebra la Feria de Alfarería abriendo sus brazos a los pendones y dando la bienvenida a los paños de Zamora y Palencia.

Un artesano aprovecha un instante para empedrar uno de los trillos que ofrece al público.

Un artesano aprovecha un instante para empedrar uno de los trillos que ofrece al público.

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A.G. Valencia | Jiménez
León

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El sol por bandera y los colores de la tradición para dar sombra. Una buena receta que acompañada del barro solo tiene un nombre: Jiménez de Jamuz. La cuna de la alfarería celebró ayer una nueva edición de la Feria de Artesanías, una cita que nació hace dieciséis años y que cada mes de mayo gana en solera, escribiendo un nuevo capítulo sobre los paños de los pueblos, que un día fueron enseñas y que mantienen la historia de cada rincón de la provincia. Por eso ayer el barro ondeó bien arriba, tan alto como los pendoneros hicieron lucir sus telas.

Pasada la una y media del mediodía iban asomando por la plaza de Jiménez los pendones de los dieciséis pueblos participantes, dando la bienvenida oficial a una jornada de tradiciones y alfarería. Rodeando el corazón de la localidad jiminiega los paños fueron jalonando la plaza. Por primera vez, la tradición traspasa las fronteras de la provincia, abriéndose a Rosinos de Vidriales (Zamora) y Poza de la Vega (Palencia) que no esperaron a que se lo contaran y este año participaron en la concentración, junto a otros paños veteranos como el de Villanueva de Jamuz, Santa Elena, Palacios de la Valduerna, La Bañeza o Quintana del Marco.

Con los pendones ofreciendo la mejor sombra, el alcalde, Jorge Fernández, abrió la feria. «Jiménez es la cuna del barro de la provincia de León, por eso hace dieciséis años planteamos esta feria que edición tras edición se ha mantenido», haciendo un guió también a los pendoneros «sois los mejores, sin vosotros cualquier acto se queda en nada», aseguró el regidor, pidiéndoles que no dejen morir esta tradición.

La feria que contó con 40 artesanos de diferentes sectores, desde el barro, por bandera, al cuero, la madera o la alimentación, no se olvidó de otra de las costumbres más jiminiegas, por eso se entregaron los premios a los mejores Mayos, esas esculturas de arte popular que cada año, desde hace 36, florecen renovadas con la primavera.

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