COSAS DE AQUÍ
Pintura sin pintura
El Instituto Leonés de Cultura inaugura ‘Seis pinturas más allá de la pintura’

La obra que lleva por título ‘Lampyridae nº 3’, obra del artista Carlos Corona
Vaya por delante que la exposición titulada Seis pinturas más allá de la pintura, que se inauguró ayer en el Instituto Leonés de Cultura, de la Diputación Provincial, es una de las acciones culturales más interesantes y espectaculares de cuantas se han realizado en la capital a lo largo de este año. Es un estupendo cierre de temporada para el departamento de exposiciones que dirige Luis García.
A pesar de su título y de las intenciones manifestadas por su coordinador, el artista leonés Ramón Isidoro, creemos que hay que dejar a un lado la opción inspirada en el título de Javier Hernando para una exposición de artistas emergentes: Pintura sin pintura. Si bien algunas de las obras sí que tienen un cierto contenido pictórico aunque hayan sido pintadas con colores lumínicos, hay otras que son simple y llanamente esculturas, y el que sus autores sean pintores de reconocida valía y que siguen haciendo obra dentro del capítulo pictórico, lo cierto es que son obras en tres dimensiones y pensadas para que las tengan.
Explicaba Luis García que los trabajos expuestos son el resultado de una tremenda tensión plástica que ha obligado a la obra a salir del plano, a escapar de las paredes, del cuadrado o el rectángulo contenedor, para ocupar el espacio tridimensional. Así será si así lo manifiestan sus creadores, pero creemos que es más fácil no encasillar las obras de arte actuales que conviven con innumerables factores que no pueden agruparse en ninguna de las especialidades clásicas. Son obras que viven en el espacio, que juegan con los colores de luz, que poseen movimiento… y que en muchos casos, como el presente, están tan llenas de contenido como de belleza.
Variedad artística
Pero hablemos de una en una de las seis magníficas obras presentadas. Maite Centol es autora de Pues soy optimista. Una realización de pintura mural y proyecciones, en la que se muestran estructuras geométricas en movimiento. Este es uno de los capítulos de la muestra que más se acerca a la pintura, aunque sea realizada a través de un vídeo y, como es lógico empleando los colores de la luz proyectada. Carlos Corona presenta Lampyridae nº3, la obra más llamativa de la exposición. Una enorme estructura realizada con tubos fluorescentes blancos y amarillos y cables, que parpadea intermitentemente como un gran monstruo del futuro.
Isabel Cuadrado presenta el trabajo más cercano a la pintura, Secuela, obra en la que pretende llegar a la síntesis máxima. Prescinde de la pintura propiamente dicha y del soporte, para dejar solamente la representación del bastidor que la sustenta.
Ramón Isidoro, como ya hemos visto en muestra una obra de su personal pintura poética, con el aditamento de una luminaria que la hace saltar al espacio, escapar de la imaginaria cárcel del plano. El bodegón minimalista más extraño del mundo corresponde a Pablo de Lillo, Esszzimer nº1. Un ramo de flores, unas copas de cristal y una serie de armarios de cocina blancos, basados en un diseño de la Bauhaus. Una obra hermosa y sorprendente que tiene un guiño al surrealismo al estar colgada al revés desafiando a la gravedad.
Y, finalmente, una extraordinaria realización de Javier Riera, que estos días presenta en el Musac algunas obras de esta misma serie. Se trata de un vídeo que recoge proyecciones geométricas lanzadas sobre un paisaje natural que evoluciona con la luz natural a lo largo del día. El artista parte de un fondo blanco en el que el paisaje se va dibujando poco a poco y, también progresivamente, se aprecian las proyecciones que sobre rocas y árboles hace el artista. La exposición ha sido posible gracias a la colaboración del Principado de Asturias y el Banco Sabadell-Herrero.