Diario de León

105 AÑOS

Una leonesa Perpetua

Fiel a su nombre, Perpetua López celebró su 105 cumpleaños con una. gran fiesta familiar en la que reunió a hijos, nietos, bisnietos y tataranietos

Perpétua López Díaz sopla la tarta con las velas de su 105 cumpleaños que celebró con su numerosa familia

Perpétua López Díaz sopla la tarta con las velas de su 105 cumpleaños que celebró con su numerosa familia

Verónica Viñas
León

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La leonesa Perpetua López Díaz, mujer que hace honor a su nombre, acaba de celebrar su 105 cumpleaños rodeada de su familia más directa, 40 miembros entre hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. Un restaurante de Palanquinos albergó el homenaje que los descendientes de Perpetua quisieron rendir a su veterana abuela. Ella probó todo el menú, incluido el postre, que es lo que más le gusta, amén de vino y café. Lamentó Perpetua que «la juventud» ya no juegue a las cartas para haber echado una partidita.

Durante la comida contó alguna batallita, como lo mal que lo pasó durante la Guerra Civil en Madrid. El estallido de la contienda le apartó de sus hijos mayores durante tres años por posponer su viaje a León un solo día. «A cambio, Dios me ha compensado con mucha salud», confesó Perpetua, nacida en 1910 en San Justo de los Oteros, aunque afincada desde hace años en León capital.

La principal preocupación de esta ‘joven’ centenaria son los estudios de los bisnietos, que cursan Medicina, Arquitectura, Ingeniería, Psicología, Físicas, Ciencias del Deporte, Traducción e Interpretación. Ella está al tanto de sus notas. Perpetua, que vive sola —aunque solo le separa un piso de su hija—, da largos paseos, acude por las tardes al centro social de su barrio para hacer actividades de pintura, cuentas e, incluso, excursiones. La agenda matinal la tiene completa: va a misa todos los días, hace la compra y las labores de la casa. No toma medicamentos, aunque se hace un chequeo anual, y no sigue ninguna dieta especial. Come prácticamente de todo. Únicamente no le gustan «las moderneces» como el yogur, que no ha querido probar nunca. También es una entusiasta de los pasatiempos y, en especial, de las sopas de letras, para mantener la mente activa.

Si hay algo que enorgullece a esta abuela de 105 años es su extensa saga: cuatro hijos, once nietos, trece bisnietos y dos tataranietos.

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